domingo, 16 de enero de 2011

Y despues de la tormenta...

Hay varias razones por las cuales prefiero el verano al invierno. Viniendo del sur del sur de Espania, es facil entender que no estoy acostumbrada a mucho frio, que la nieve es un fenomeno meteorologico casi inexistente y que las temperaturas negativas solo se ven en las peliculas. Despues de pasar las vacaciones de Navidad a una media de 20`C, cuando vuelvo a New Haven el panorama es deprimente. Nieve. Frio, mucho frio. Y mas nieve. Durante los primeros dos dias me propongo, con exito, no usar las botas horribles de nieve que me compre el primer invierno que estuve aqui. El martes por la noche, sin embargo, veo en la prevision del tiempo (desde que vivo en este pais soy una aficionada mas a mirar el pronostico meteorologico para el dia siguiente cada noche. Integracion, lo llaman…) que se espera una tormenta de nieve desde medianoche hasta el miercoles a mediodia. Me duermo pensando que no sera para tanto y me despierto, como siempre, a las seis y media para ducharme y coger el autobus para el trabajo.

 Salgo de la ducha, me visto, abro la ventana par aver que tal esta el dia. INCREIBLE. Blanco. Solamente un paisaje blanco. Coches ocultos bajo la nieve, bancos totalmente sepultados… casi medio metro de nieve. Y seguia nevando con insistencia. DEPRIMENTE.

 Me lo tomo con filosofia y aprovecho para prepararme unas tostadas y un vaso de leche. Desayuno tranquilamente, trabajo un rato y sobre las dos de la tarde deja de nevar. Como tenia que ir al laboratorio ineludiblemente, compruebo que los buses estan funcionando (los habian suspendido). Pues no. Mala suerte. Sin embargo, ha salido el sol, empieza a verse gente jugando con la nieve y haciendo fotos del paisaje, y la necesidad de alimentar mis celulas me hace ponerme las horribles botas de nieve y aventurarme a ir caminando al trabajo.

Para salir del jardin de mi edificio tengo que meterme en nieve hasta mas de la rodilla, pero afortunadamente las aceras ya estan siendo limpiadas, con lo cual el camino al trabajo (unos 40 minutos andando) no parece mision imposible. Empiezo a caminar y me paro de vez en cuando a sacar fotos. New Haven parece una ciudad fantasma. No hay apenas coches circulando, pocas personas en la calle, la mayoria de los restaurants cerrados… Pero el paseo es agradable. Cuando consigo acostumbrarme a caminar sobre toneladas de nieve sin perder el equilibrio y poder fijarme en el paisaje a la vez que ando, me doy cuenta de que es un dia precioso. Todo blanco, el sol brillando y no hace demasiado frio (estamos por encima de cero seguro).  Definitivamente, va a ser que el invierno de New England tampoco es tan desagradable…

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