Antes de venir por primera vez a Estados Unidos, la imagen que tenia de este pais estaba sobre todo basada en las peliculas que veia por la tele, y en lo poco que leia sobre costumbres y modo de vida de sus habitantes. Resumiria mi concepto de Estados Unidos en una frase: el primer pais del primer mundo, donde todo parece ser posible.
Luego resulta que una llega a Boston, teoricamente contratada en la mejor universidad del mundo, con toda su documentacion en regla, e intenta establecerse alquilando un apartamento, contratando una linea de telefono movil, internet en casa... y empieza a encontrarse con algun que otro problema/escollo que le hace pensar que igual no todo es posible aqui, sobre todo si tu pasaporte no es de color azul y pone United States... Me llama mucho la atencion cosas como poder pagar servicios, compras, etc... extendiendo un cheque. El pago de la mensualidad del apartamento donde vivo lo hago enviando por correo ordinario una carta con un cheque dentro, que tarda en llegar a su destinatario 1-2 dias (primer pais del primer mundo... en tecnologia???) Hechos como este podria comentar varios, pero el capitulo del cine hace unos dias ha terminado de curarme de espanto. Entiendo que esto es New Haven, no NYC, pero aun asi, estamos hablando de un pueblo de 123000 habitantes (en Espania casi lo considerariamos ciudad)... Al grano: hace unos dias voy con una companiera de trabajo al cine. Nos apetecia ver alguna peli de risa, sin muchas complicaciones, para pasar un rato agradable. Elegimos "I love you, Phillip Morris", de Jim Carrey y Ewan McGregor. Compramos los tickets, y nos dirigimos a la sala donde la proyectan. Cuando entramos, nos encontramos con una habitacion no mucho mas grande que el salon de mi casa, con no mas de unos 30 asientos, colocados en 4 filas. Mi amiga comenta que por el tamanio de la sala esta claro que la peli no va a ser de Oscar... Sorprende un poco que construyan salas tan pequenias, sobre todo cuando la mayoria de las demas de este cine son de un tamanio considerable. Nos sentamos, miramos a la pantalla, y claro, para una habitacion tan pequenia no pueden poner una pantalla extremadamente grande, asi que que han adecuado el tamanio de la misma a las dimensiones de la sala (...me siento como en el salon de mi casa...)
Pero la cosa no termina aqui. Miramos hacia la pared donde supuestamente debia estar colocado el proyector y no hay nada. Una pared sin ventana ni ningun otro instrumento.... Suspicious...
Y ahora viene lo bueno: llega la hora de la pelicula y aparece un senior vestido con un traje de chaqueta negro impoluto en la sala con un mando a distancia en la mano. Se acerca a una de las esquinas de la habitacion y abre la puerta de una especie de mueble adosado a la pared. No me puedo creer lo que estoy viendo... Un DVD!!!!!!! El hombre se coloca en el centro de la sala con el mando y nos dice que va a poner la pelicula y que por favor escuchemos el primer trailer con atencion, para ver si el volumen de emision es el adecuado (Perdona???? Que he pagado mi entrada del cine para ver una peli en el DVD del salon de mi casa????) Pulsa el "play" y se queda alli parado. Y nada, alli que estabamos las 7 personas que habiamos ido a ver la pelicula con el oido puesto por si aquello se escuchaba bien o no. Despues de primer trailer el senior nos pregunta si oimos bien o queremos que aumente el volumen. Nadie se atreve a decir que modifique el sonido, no se si por el estado de shock en que nos encontrabamos por la situacion que estabamos viviendo o simplemente porque oiamos bien. El caso es que ese hombre se va, nos desea que disfrutemos de la pelicula, y nos deja en el salon viendo I love Phillip Morris...
Esto no pasa ni en mi pueblo.

Se puede decir que es una anéctota de pelicula, jajajajaja, vaya vaya con New Haven, desde luego que aqui esas cosas no pasan.
ResponderEliminarPues menos mal que en al pelicula no hablaban italiano y subtitulada en frances. Entonces sería una sala de arte y ensayo.M.C.R.-O.
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