viernes, 23 de abril de 2010

Whale watch

Una de las cosas que he hecho en los últimos meses ha sido ir a un avistamiento de ballenas. No tenía ni idea, pero una amiga me comentó que en el puerto de Boston se organizaban excursiones de un día mar adentro a ver el paso de las ballenas. La idea he de reconocer que no me hizo especial ilusión, pero me pareció una forma diferente de pasar un sábado. Teniendo en cuenta mis problemas con los barcos y las olas (me mareo en todas las circunstancias y en todo tipo de medios de transporte marítimos), tuve que atiborrarme de biodraminas en su versión americana antes de montarme en el barco.


Nos alejamos de la costa una hora más o menos. Ni idea de la velocidad a la que íbamos, así que ni idea de cómo de lejos estábamos del puerto; lo que sí puedo asegurar es que no se veía tierra por ningún lado. El barco tenía una especie de sala interior con bancos y mesitas para sentarse, aunque la mayoría de personas se colocaron desde un primer momento en la zona exterior. Yo, que tenía que habituarme al movimiento de olas, preferí quedarme sentadita dentro. Nunca antes (que yo recuerde) había tomado biodramina, y nunca antes (con total seguridad) para montarme en un barco. Es curioso como notaba los movimientos ascendentes y descendentes del barco surcando las olas y en mi interior sabía que esos movimientos eran los causantes de mis mareos… pero la sensación de mareo no aparecía. Normal, la biodramina hace su efecto, pero la sensación de no tener sensación era bastante rara (alguien me sigue…?)



Bueno, pues cuando llegamos a “alta mar”, el capitán paró el motor del barco, salimos los pocos que estábamos dentro, y una chica que hacía de guía y que estaba colocada en la parte alta del barco a modo de vigía nos iba gritando: Look at three o´clock! There´s a couple of them at five o´clock! En un principio no tenía ni idea de qué estaba hablando esta chica… mirando a la gente veía que todos dirigían la mirada hacia un sitio y… voila! Allí estaban las ballenas. Luego nos dimos cuenta de que teníamos que imaginarnos las manillas de un reloj y colocar la mirada hacia donde se situarían teóricamente la manilla que marca la hora según la que la chica dijera, tomando la posición de la proa del barco como las doce (vaya complicación para ser sábado por la mañana…). El caso es que pudimos ver decenas de ballenas durante aproximadamente las dos horas que estuvimos allí parados.





Hubo un momento durante el avistamiento en que las ballenas estaban tan cerca de nosotros que me sentí un poco insegura… Me pregunto si los tripulantes del barquito estaban tranquilos rodeados de animales que eran como cinco veces más grandes que el barco…
 Al volver al puerto, mi amigo hizo esta foto de Boston desde el mar. 

 

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