lunes, 26 de abril de 2010

Mi sentido de la justicia


La Real Academia Española de la Lengua define “Justicia” como 1. f. Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece. 2 Derecho, razón, equidad. 3. f. Conjunto de todas las virtudes, por el que es bueno quien las tiene. 4. f. Aquello que debe hacerse según derecho o razón.

(Dar lo que le corresponde, razón, equidad, es bueno quien las tiene, deber hacerse… ¿Es una virtud objetiva, o subjetiva? Lo que yo creo que es justo, lo es realmente? O lo es para mí?)
            
 Dicen que todo es bueno con moderación, y en general estoy bastante de acuerdo con esta afirmación. Y por ello, creo que uno de mis principales defectos y el que posiblemente me trae más quebraderos de cabeza es mi sentido de la justicia, aquello que creo que debe hacerse según derecho o razón, y esa virtud cardinal que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece (bajo mi punto de vista). Desde que tengo uso de razón siempre he intentado crearme una opinión de todos aquellos sucesos que ocurren a mi alrededor. Mirando las cosas desde este ángulo, podríamos interpretar este aspecto de mi carácter como una virtud. Bajo mi punto de vista es positivo que las cosas que están pasando a nuestro alrededor (definiendo “alrededor” como el planeta Tierra) nos hagan pensar, informarnos y crearnos una opinión acerca de ellas. En la mayoría de las ocasiones, el que algo nos parezca justo o injusto no llega a ser más que una opinión vertida en una conversación entre amigos, con compañeros,  o en una reunión de trabajo. Una opinión sobre un tema que, dependiendo de la cercanía del mismo, en cuanto desaparece el escenario donde se ha vertido tiende a esconderse o diluirse entre otros muchos pensamientos que nos ocupan lo largo del día. El problema viene cuando tu sentido de la justicia va más allá. Cuando el considerar algo no justo hace que la idea te ronde la cabeza las 24 horas del día. Cuando en cualquier momento, normalmente inesperado, en algún sitio o conversación que no guarda mucha relación con el motivo de la preocupación, un flash pasa por tu cabeza y te recuerda que hay algo a tu alrededor que en tu opinión no está siendo justo. Cuando esto me ocurre, a veces le doy tantas vueltas que pierdo la imagen global del problema y la solución tomada (que puede o no puede ser adecuada visto de forma objetiva), y me centro en la opinión que tengo del hecho en sí, en si es justo para todos los miembros implicados o no. Y realmente es un problema, sobre todo cuando una de las protagonistas es una misma.


            Después de unos días un poco convulsos, he decidido que teniendo claro lo que es justo o no, como no puedo hacer nada más por cambiar la solución, desisto de seguir pensando en ello y “espero instrucciones”.

            Feliz semana para todos

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