martes, 4 de mayo de 2010

Hasta pronto

Una de las cosas buenas que tiene vivir fuera de mi entorno habitual durante un tiempo es la necesidad de crearme otro "entorno habitual transitorio". Sitios nuevos que frecuentar, aficiones nuevas o pasadas con compañeros diferentes, y sobre todo, personas nuevas en tu vida.

Coincidimos por casualidad poco tiempo después de yo llegar a Boston, en una fiesta que se celebraba en mi casa. Desde el primer momento me dio la sensación de conocerlo de toda la vida. Tras una conversación más o menos superflua me dí cuenta de que tenía muchas cosas en común con él. De este encuentro hace más de un año, y en este tiempo hemos podido conocernos mejor y disfrutar de muchos momentos juntos, tanto buenos como malos. A día de hoy puedo decir que creo que es mi amigo. No un compañero de trabajo (compartimos la profesión, pero no el grupo de trabajo), no un compañero de salidas y diversión (aunque también...). Creo que en este año donde hemos compartido la dura tarea de aguantarnos el día a día de cada uno, he conseguido apreciarlo como un amigo de verdad. Hoy mi amigo termina su "kit kat" particular, y posiblemente en este momento ya se encuentre en el aeropuerto camino de casa, de su vida, de su entorno habitual. Me siento feliz de haber sido parte de su vida aqui en Boston, y espero y deseo que aunque no podamos mantener el mismo contacto que hasta ahora, por lo menos sepa de el de vez en cuando, y nos contemos lo bueno y lo malo que nos sucede, y que solemos contar a los amigos.

Mi amigo se acaba de ir, y en mi interior tengo una mezcla de sentimientos. Estoy
feliz por él, porque después de dos años en el exilio vuelve a lo que quiere y con quienes quiere. Pero por momentos, cuando pienso egoístamente, lo cierto es que me pongo triste. Triste porque se va uno de mis dos apoyos fundamentales en este país (cuántas veces me has aguantado mis cabreos, mis problemas, mis preocupaciones...) y uno de mis inseparables a la hora de hacer casi cualquier cosa (comidas, compras, viajes, paseos, conversaciones...) Ahora que mi amigo no está aqui, me asalta la duda que siempre me surge cuando cambio de etapa en la vida: cuánto de ésto perdurará en el tiempo? cuánto tiempo podremos mantener el contacto, la confianza, la amistad? Cuando vuelva a verte, será como ahora?

Querido amigo, no voy a ponerme sentimental (que bastante llevo desde hace unos días...), y menos en público (no va conmigo el montar numeritos, ya lo sabes...): solo quiero decirte un par de frases que no he sido capaz de pronunciar cuando nos hemos despedido (ya sabes por qué): quiero desearte lo mejor para tu nueva andadura, y decirte que te voy a echar mucho de menos (quién me va a acompañar en los futuros terceros grados de la gente que se nos una?). Espero y deseo que guardes de mi el mismo buen recuerdo que yo guardaré de tí. Y no olvides una cosa:

Lejos, pero siempre cerca.

1 comentario: