lunes, 20 de diciembre de 2010

NYC-Madrid

The more I fly, the less I like taking planes. In the current situation I live, this feeling is rather uncomfortable. Living 6 hours away from Spain (by plane) has obliged me to consider flying as something usual in my life. However, there is one thing that I really enjoy while I am on board: having time for myself. During the countless number of flights that I´ve taken during the last few years, I´ve realized that I cannot read or work on the plane. Sometimes (if the movie deserves it), I can put my thoughts away for a while and watch a film. But what I usually do is get lost in my thoughts. As I usually fly alone, as soon as I am allowed to turn my Ipod on, my mind flies away. And I like it.

My mind is always working, night and day. But when I am on the plane I don´t have to combine this activity with the others I do during a regular day. I enjoy remembering past things that made me happy, I try to look for alternative solutions for problems, I “revise” past conversations and situations that confused me…

So, when this man sat down on the seat next to me on the plane, I said hello to him with a brief smile. I didn´t want to give him the chance to start a conversation (Yes, call me antisocial if you want…). We took off 30 minutes late, and when the plane started to move, I commented “Thank God, we are leaving…”. I should not have said that aloud. Jaime, a Spanish mand that had been working in Manhattan for 24 years, took advantage of my comment to introduce himself. Trying to be excessively nice, he starts flirting with me (Nice, this is exactly what I was looking forward to…), and the first question he asks me (after telling me he is 45, divorced, two kids, he has a house in New Jersey and an apartment in Santiago de Compostela, two cars, three brothers...), is the number of siblings that I have. I tell him that I have a brother who is 29, younger than me. And then he goes: “…so… you are older than 29?? You don´t look your age, you look much younger… This is getting interesting…” (Interesting?????. Perfect. Right comment at a very opportune moment in my life… Nowadays I think I am the only woman on earth that would love to look older than what I actually am). I thank his comment and tell him that I am going to try to sleep (Big lie, I just want to have time for myself!) He doesn´t seem to understand Spanish…He keeps on asking questions about my private lije (Married? Single? Children? Hobbies?) As I don´t like the color the conversation is turning to, I tell him that I have a boyfriend. He stops flirting (Thank God, he will stop talking)… but he continues talking about hisfamily. Curiously, one of his brothers died of multiple sclerosis, and I couldn´t avoid telling him that I work in that disease. Huge mistake… two and a half hours chatting about diseases, treatments, symptoms… (Definitively, today is not a lucky day…)

When we are on the middle of the Atlantic Ocean, Jaime tells me that he is going to try to sleep for a while (This is my last chance!). I close my eyes and pretend I am also trying to sleep. The first thought that comes to my mind is a hug, and a text message received 30 minutes after that hug. Someone is going to miss me. I will miss him too… I could tell him to come to Spain in summer so he can visit the place where I live and many other beautiful places that I would love him to know. I would have liked to continue thinking about this, but I fall asleep. 

I wake up with the noise of the plane landing in Madrid. I am at home

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Hoy

Hoy pido por ti. Pido porque todo salga bien, porque maniana a esta hora pueda hablar contigo y me cuentes que todo ha ido como estaba previsto. Pido para que todo siga su curso, sin sorpresas, sin mas sobresaltos. Porque te quiero mucho, y aunque no te lo digo a menudo eres muy importante en mi vida. Hoy quisiera estar ahi contigo. Y no puedo. Y llevo dias intentando no pensar en las malditas seis horas de vuelo y en el cambio de horario. Pero hoy no puedo mas. Estoy ahi, sientelo. Estoy a tu lado, gastandote bromas como siempre y haciendome la ninia chica para que estes pendiente de mi. Estoy ahi contandote cosas que no te importan y que escuchas y analizas como si te fuera la vida en ello. Como siempre te digo, lejos pero cerca. Quiero que maniana te despiertes pensando en mi y te quedes dormido recordando algun momento en el que nos hemos reido, en el que te has metido conmigo y me he enfadado, algun dia en el que hemos pasado horas charlando, alguno de tantos momentos que hemos vivido juntos y que me han hecho tan feliz. Y hoy pido por ti, y ayer, y anteayer... porque no soy buena creyente y solo pido cuando necesito, y no suelo dar las gracias... pero supongo que alli arriba habra alguien que me comprendera y sabra entender que ahora es necesario que me hagan caso. Porque no te quiero lejos de mi vida, porque no imagino un dia sin saber nada de ti o sin que me saques una sonrisa cuando todo ha salido mal.  Porque tenemos que hacer muchas cosas juntos y tienes que recuperarte, porque ya mismo estoy alli molestandote y compartiendo ratos contigo. Porque todo tiene que salir bien. Porque todo va a salir bien.



Lejos, pero siempre cerca

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Thanksgiving a la espaniola


Maniana es el dia de Accion de Gracias. Y varios amigos nos juntamos para celebrarlo e intentar (en la medida de lo posible) preparar la tipica cena americana para este dia. Somos unas diez personas, la mayoria europeas, y nos hemos estado informando de los platos tipicos para este dia. Lo mas importante es el pavo, que parece ser que se sirve con una salsa de cranberries (arandanos), acompaniado de pure de patatas y verduras y de postre pastel de calabaza. Aunque ya he dicho que nos juntamos amigos de varios paises, como los espanioles somos mayoria, vamos a espaniolizar la cena un poco. Asi que acompaniando el pavo seguramente pongamos tortilla de patatas y un vinito dulce (el otro dia descubri en la tienda de licores de enfrente de casa botellas de vino dulce de Jerez!!!!). Y lo de la "salsita" de arandanos creo que la dejaremos para otro momento... 

Tengo ganas de fiesta. Los tres fines de semana que me quedan antes de volver a casa estan ocupados con eventos festivos, para ir entonandome, no sea que llegue a Espania en baja forma.

Feliz Thanksgiving


viernes, 19 de noviembre de 2010

Stress-derived immunodeficiency

Hace unos dias lo comentaba con compañeros de trabajo, y parece ser que no soy un bicho raro (por lo menos con respecto a lo que voy a explicar ahora), sino que entre mis compañeros es un sindroma generalizado. El caso es que no paro, que no tengo tiempo ni de mirarme al espejo, que me faltan horas en el día para terminar el trabajo, descansar y desconectar. Y como me agobio y me estreso, somatizo. Y en esas estamos... Entre papers por enviar, experimentos por hacer, seminarios que preparar, y aguantar alguna que otra preocupación más, mi cuerpo lleva un tiempo avisandome que me estoy colando. Primero una conjuntivitis y un herpes labial (será que "tengo las defensas bajas"...). Cuando se fueron, un par de días de jaqueca. Luego el herpes reapareció multiplicado por cuatro, y ahora que casi se ha ido, espero con ilusión qué otra sorpresa me guarda mi cuerpo para la semana que viene (sería una pena que después de un mes "en compañía", de momento me quedara sin ninguna infección vírica ni bacteriana ni fúngica). Y si a todo esto le unimos el "síndrome más menos uno" que me lleva rondando desde hace unos días, el resumen es que necesito vacaciones. 



Son las doce menos cinco de la noche. Hace escasamente media hora que he llegado del laboratorio. Después de 15 horas trabajando por enésimo día consecutivo, llego a la conclusion de que con este ritmo, la semana que viene tendré no solamente herpes, conjuntivitis y jaqueca, sino entradas gratuitas y en zona VIP para la sala de urgencias del hospital de mi universidad.

Y hablando de universidades... Aunque ahora soy miembro de Yale, no puedo evitar echar de menos Boston y Harvard.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Yo tenía un blog...


Un día, una se levanta por la mañana y se siente rara. Lo primero que se pregunta es si todo va bien. La respuesta automática viene a mi mente: sí, todo va bien (una tiene que ser optimista, o por lo menos intentarlo). Pero me siento rara. Y dedico los primeros 20 minutos del día a intentar analizar todos y cada uno de los problemas/preocupaciones/hechos importantes que me han ocurrido en la semana para ver si descubro dónde está el responsable de que hoy me sienta rara. Son las siete y media de la mañana, sábado. Tras esos veinte minutos de reflexión, vuelvo a abrir los ojos. Las diez y veinte. Definitivamente, no tengo ningún problema que me haga sentir rara (y mucho menos que me quite el sueño, aunque esa es otra historia…). Cojo mi ordenador y recuerdo, no sé por qué, que yo tenía un blog. Quizás porque me sentía con ganas de escribir, aunque no tenía nada que contar. Abro mi blog y encuentro un comentario del 28 de octubre a mi último post (de principios de junio). Decía algo así como que era una pena que estuviera ocupada y no escribiera porque le gustaba leer mi blog. Y me ha convencido. Y en ese mismo momento he entendido por qué me sentía rara.

Como veréis, para según que cosas no es muy difícil convencerme. Y hoy sentía la necesidad de refugiarme en un sitio seguro, en un sitio donde pudiera ser yo misma y decir lo que pienso sin tener que medir las palabras ni los argumentos. Y aquí estoy. Y me siento rara porque empiezo a echar de menos mis referentes. Desde la última vez que escribí en el blog han pasado muchas cosas. Me he mudado de ciudad, trabajo en un sitio nuevo (aunque con los mismos compañeros), envié mi artículo a publicar, me volvió la revisión, lo volvimos a enviar, estuve de vacaciones en España, volví de España… casa nueva, ciudad nueva, amigos nuevos, añoranza de lo que era mi vida durante esta año y medio pasado, y sobre todo, en este momento, añoranza de encontrarme a mí misma. Las vacaciones del verano no fueron suficientes. Entre el tour por Estados Unidos, el viaje a Japón, y el trabajo, mi mes de vacaciones se convirtió en 3 escasos días de desconexión. Así que ahora añoro mis referentes. Mi casa, mi familia, mis amigos, los bares de mi pueblo, las playas donde suelo ir… Levantarme y oir a los hijos de mis vecinos peleándose entre ellos. Salir a la calle y montarme en mi coche, tomar un café con mis amigos de siempre. La sobremesa en mi casa… Por eso hoy me sentía rara, y por eso hoy me acordé del blog.

Es cierto que en estos meses apenas he parado, pero también es cierto que no he sentido la necesidad de escribir. Pero he vuelto, por lo menos por ahora…

viernes, 4 de junio de 2010

Arena, sol y operación bikini.

No he podido resistirme al tema. Esta mañana, al llegar al laboratorio, como todos los dias lo primero que hago es abrir el correo y responder a lo más urgente. Acto seguido, abro mi página de Facebook para ver qué han hecho mis amigos no durante la mañana. Y me encuentro con que una amiga deja en su estado algo asi como: "Una semana más sin ir al gimnasio. Dónde está la operación bikini?". Me hace gracia porque a mi amiga poca operación bikini le hace falta, pero se me ocurre alguna tonteria y le comento el estado. Sigo "rebuscando" en el día a día (o semana a semana, según la frecuencia de actualización del Facebook de cada uno de mis amigos y conocidos) de mis contactos de Facebook y me encuentro con que un gran amigo ha escrito su entrada de blog del día. Pincho para leerla y voila!, hoy toca hablar de dietas... Y lleva toda la razón: en cuanto empieza a hacer calor y llega la temporada de playa, lo primero que se nos pasa por la cabeza a much@s es la pinta que vamos a tener en bikini/bañador en la playa este verano, después de los excesos de todo el invierno... En mes y medio (o menos) pretendemos quitarnos de encima las comilonas, copas y poco ejercicio de nueve meses de invierno que disfrutamos aqui en Boston. Y hablando de playa, justamente el jueves me fui a comer a Revere Beach con compañeros del trabao, a unos 20 minutos en coche del centro de Boston. 

 El día no estaba totalmente despejado, pero aun así había bastantes personas en la playa. Pude comprobar que en este país la operación bikini esta poco extendida, por no decir inexistente... El caso es que pasé un rato agradable cerca del mar. Uno de los edificios que se ven al fondo es el Massachusetts General Hospital (No estaría mal haber trabajado aqui y bajar a almorzar a la playa cada vez que el tiempo lo permitiera). Por un momento, mientras aguantaba mis pantalones remangados con las manos y metía los pies en el agua, me pareció estar en España, en una playa cualquiera de las que voy normalmente. Pero, sin el que vende el agua, el que vende los cangrejos/fruta/donuts/helados, la madre gritándole al niño que no se meta muy hacia dentro en el agua, la pandilla de amigos con la cerveza y el tinto (aqui no dejan beber alcohol en la playa, por lo menos en esta), las señoras jugando al bingo, las niñas haciendo top less... no, definitivamente esto no es España. Una de las cosas que eché de menos fueron chiringuitos. No ví ni un bar, quiosco o parecido en la arena de la playa. No saben lo que se pierden, tanto a la hora de almorzar, como cuando cae la tarde (alguno que otro diría que cualquier hora es buena para un chiringuito: cuando cae la tarde, cuando cae la mañana, de madrugada, para desayunar...).

Ya queda menos. Feliz fin de semana para tod@s.

sábado, 29 de mayo de 2010

25 cosas (y II)


Me han metido prisa. No lo había olvidado, pero esperaba tener un hueco para poder “rebuscar” dentro de mi y encontrar algunas cosas entretenidas que incluir en mi lista de “25 cosas”. Como no ha sido así, entre otros motivos porque últimamente lo que menos tengo es tiempo para mi, voy a terminar con el encargo, espero que de la mejor manera posible.
9. No me gustan los sobresaltos en mi vida diaria. Necesito tener las cosas controladas, ser yo quien maneja el barco, y no dejar muchos huecos a la sorpresa e improvisación. Por eso, cuando ocurren cosas que se me escapan de las manos, que yo no puedo controlar y que dan lugar a una situación inesperada, pierdo los referentes, me pongo nerviosa, y normalmente necesito hacer un par de llamadas y desahogarme un rato, antes de coger aire y enfrentar lo que toca. Y es curioso porque esta necesidad va en aumento conforme cumplo años…

10. Suelo preocuparme demasiado por el futuro por venir. No solamente me preocupo de los problemas que tengo delante de mis narices, sino que me preocupo por los problemas que podrían aparecer si se dieran determinadas circunstancias en un futuro no muy lejano (complicadita que es la niña…). Y dejo claro que no es porque estoy aburrida…

11. Me encanta el fútbol. Y soy del Madrid. Y no admito ni comentarios, ni opiniones al respecto, ok? :)

12. Una de mis mayores ilusiones actualmente es tener mi propia casa cuando vuelva a España. Cerca de la playa. Pasar los inviernos cerca del mar…

13. Es mi número preferido. El 13. Nací en martes y trece y durante años en el colegio y en el  instituto fui la número 13 de la lista. Ese y el 1 son mis números favoritos.

14. Una de las cosas que aparecen en mi lista de “pendientes” es aprender alemán. Siempre he querido estudiar otro idioma además del inglés. En el instituto dí algunas clases de francés, pero no recuerdo absolutamente nada, y por lo poco que estudié, no es un idioma que me atraiga. Aprovechando que tenemos en el laboratorio dos alemanes, que hablan entre ellos alemán (y de lo único que me entero es de los anglicismos que meten por medio de la conversación), voy a subir esta tarea a una de las primeras de mi lista de cosas por hacer. De hecho, Internet “me ha regalado” un curso completo de audio y texto que parece ser bastante completo (al que me pinche en los anuncios se lo paso :p) y que pienso empezar a utilizar en breve.

15. Mañana vuelvo a New Haven a firmar el contrato de mi piso. Resulta que el casero (al que había visto 10 escasos minutos) me llamó por teléfono para terminar de concretar el alquiler y me dijo que le enviara un cheque por valor del depósito de la casa y que él me enviaría por fax el contrato para que lo firmara. Igual yo soy más desconfiada que nadie, pero no envío un cheque a una persona que no conozco de nada y que para colmo me da como dirección de envío un apartado de correos. No. Así que mañana me voy en tren tempranito, vuelvo a visitar el piso y compruebo que no tiene desperfectos, mido las dimensiones para ver qué muebles me llevo y cuáles vendo, y firmo el contrato de alquiler. Entonces le daré el cheque del depósito. Cero ganas de volver, pero no hay más remedio.

16. Esto está empezando a aburrirme.. 

17-24. Resumo en una frase los pensamientos 17 a 24: quiero VACACIONES YA. 

 25. Y para la última, dejo la frase que siempre intento repetirme cada vez que algo va mal, cada vez que las cosas no salen como quisiera:
Al final, al final de todo, siempre ganan los buenos.

Feliz fin de semana.

lunes, 24 de mayo de 2010

Pisos y más pisos...

Sábado 22 de mayo. 5 de la madrugada. Suena el despertador de mi móvil y me falta un suspiro para cogerlo y tirarlo por la ventana. Entre sueños recuerdo que hoy tengo un día muuuuy largo por delante. Me visto con la ropa que la noche antes había dejado perfectamente colocada en una silla del salón (para no perder minutos de sueño decidiendo qué me pongo), me lavo la cara y los dientes y cojo el bolso que también había dejado listo el día de antes. En el ipod touch un mapa de New Haven, y en el netbook otro, por si las moscas. Cojo el metro, llego a la South Station y me compro un zumo de naranja mientras espero a las 6:40, hora de salida de mi tren a New Haven. El viaje se me hace muy corto, mitad dormida, mitad escuchando música. A las 9:20 de la mañana he llegado a mi destino, salgo de la estación y me dirijo andando (craso error) hasta mi primera cita del día para ver pisos. Había concertado varias visitas con diferentes personas, casi todas en East Rock, la zona más segura de New Haven y donde viven la mayoría de postdocs de Yale. Después de 40 minutos andando me doy cuenta de que aún me queda bastante para llegar al punto de encuentro con la señora de la agencia inmobiliaria. Me llama cuando es la hora acordada, le digo que voy en camino y no me pone pegas. Bueno, después de todo no ha empezado tan mal la mañana.

Cuando llego al edificio donde habíamos quedado, me encuentro con una señora de 83 años (yo a primera vista pensé que era mayor, pero ella misma me confirmó su edad…). Se me presenta como la agente con la que había hablado (yo con la boca abierta… “esta señora no se piensa jubilar????? Es legal que esta señora siga trabajando????”). Mientras pienso todo esto entramos en el edificio, un bloque de pisos con zonas comunes bastante regulares en cuanto a limpieza y cuidados. Tengo que ayudar a la señora a subir los escalones porque le cuesta. Llegamos al piso en cuestión, un primero. La descripción del anuncio (traducido literalmente: “Maravilloso apartamento de una habitación en edificio vigilado en East Rock. 975 dolares al mes con calefaccion y agua caliente incluidas. Apartamento amplio y bien iluminado, de suelos de parqué”) no hablaba de las zonas comunes, y en el preciso momento en que entro por la puerta del edificio entiendo por qué. Me dice la señora que en el apartamento vive una señora china con su hija y su nieta, que se van en julio y que no me fije en la disposición en la que tienen los muebles, sino que me limite a ver el espacio de la casa, porque la casa se alquila sin muebles. Llamamos a la puerta y nos abre una señora. Entramos en la casa. NO ME LO PUEDO CREER. 3 camas de matrimonio en el salón de la casa (que además tiene cocina americana), con una de ellas pegada a los fogones (que tenían una costra de suciedad de dos centímetros por lo menos), cristales de las ventanas rotos, láminas de parqué levantadas, y un olor a comida podrida casi insoportable. De momento aparecen 7 personas asiáticas (3 hombres, una chica de unos 30 años, dos niños pequeños y la señora que nos abrió), y en ese preciso momento le digo a la señora que me quiero ir de allí, que ya he visto el piso. La señora me dice que si no me gusta (¡¡¡¿¿??!!!!). Las siguientes frases no las oigo porque ya estoy en la puerta de salida de la casa.

La señora me pregunta que qué es lo que no me ha gustado del piso (“Señora, se lo tengo que explicar??????”). Le digo que no me ha gustado nada. Me dice que llamará al dueño del piso para denunciar que haya tanta gente en el apartamento porque no es legal. Me dice que tiene otros apartamentos muy buenos en otra calle cercada. Nos montamos en su coche (sí, la señora conduce…) y nos dirigimos a otra calle a ritmo de tortuga. En cierto momento llaman al movil de la señora, que como no ve muy bien se centra en mirar la pantalla del teléfono sin darse cuenta de que el coche se le va hacia la izquierda y viene un coche en sentido contrario (“Esto no me puede estar ocurriendo a mi….”). Le digo a la señora que viene un coche, el conductor nos pita, la señora se pone nerviosa y se le cae el móvil al suelo que sigue sonando y yo tengo que dar un volantazo para no comernos al 4x4… (“Definitivamente, estoy soñando”).

Paramos 5 minutos mas tarde delante de una casa victoriana muy grande. Nos bajamos del coche y la señora saca un montón de llaves de la guantera del coche. Entramos. (“Misma pinta de las zonas comunes, seguro que la casa es igual o peor”). Abrimos la puerta principal y veo que la casa está dividida en múltiples miniapartamentos. Llamamos a la puerta de uno del primer piso y nos abre una chica joven, de unos 25 años. La puerta de entrada de la casa está en el dormitorio, y la cocina y el cuarto de baño un poco más adelante. No tiene salón. La casa es bastante vieja, a pesar de que la señora la había descrito en el anuncio de forma muy diferente. Nos volvemos a ir de allí. Me dice que tiene 5 casas más de ese estilo en la misma calle. Veo con ella dos más y le digo que tengo que irme, que tengo otra cita (“Tengo que huir de esta señora como sea”). Me dice que me lleva en coche hasta su oficina, donde yo había quedado con otra agente de su misma inmobiliaria (tienen pisos diferentes) para enseñarme los apartamentos que ella tenía disponibles de las características que yo previamente le había dicho (lo mismo que había hecho con esta señora, pero parece que no me entendió bien). Me lleva a la oficina y la agente siguiente me lleva en coche a la misma zona (“Oooootra vez para aquí”). Me enseña un par de casas que no me gustan, pero habitables. Las guardo en mi mente por si es lo mejor que veo durante el día. Al volver a la oficina aún está la señora mayor allí, que se ofrece a llevarme en el coche donde había quedado con otro propietario (“Señora, déjeme tranquila!!!!!!”). Insiste tanto que tengo que meterme en el coche con ella (“Esto es una pesadilla… Quiero despertarme, quiero despertarme”). Por el camino me dice que me va a enseñar otro piso estupendo que tiene. Le imploro que no, que no llego a tiempo a mi otro compromiso. Finalmente me deja ir, no sin antes repetirme unas 10 veces que la llame la semana siguiente si no he encontrado nada para alquilar que me guste, que ella tiene las mejores casas en East Rock de todas las inmobiliarias…

Las demás visitas, todas a casas de particulares, no van del todo mal. Las casas me gustan más o menos, pero están limpias y cuidadas. Después de visitar varias, me quedo encantada con la penúltima que veo. Definitivamente me gusta el sitio, me gusta la disposición, me gusta el precio. Hablo con el dueño y parece que estamos en camino de llegar a un acuerdo.

Vuelvo a la estación de tren dando un paseo. Craso error again… una hora andando por calles solitarias (“Hombre, mira por dónde… justamente lo que me dijeron que no hiciera en este pueblo…”). Llego a la estación, consigo cambiar mi billete para volver antes a Boston y me monto en el tren. Respiro tranquila. Creo que he sobrevivido a la búsqueda de piso. 

Llego a casa, suelto el ordenador y me voy a cenar con una amiga. Parece que he vuelto a la vida real. Mañana será otro día.

jueves, 20 de mayo de 2010

Se busca apartamento en New Haven


He estado postergando este momento desde hace meses por varios motivos. El primero y fundamental es porque odio buscar piso. No es la primera vez que paso por esto y realmente “it´s a pain”, sobre todo cuando la mayoria de las veces me toca llamar por teléfono y explicar que “soy fulanita de tal, que me mudo de x a y a primeros de julio, que necesito un apartamento con las siguientes características….”. La segunda razón es esta especie de urticaria que aflora cada vez que alguien pronuncia el nombre del bendito pueblo en cuestión… Cualquier movimiento que significara la aceptación de que me mudo ha sido (consciente o inconscientemente) aniquilado por mi misma… Así han ido pasando los meses y ahora me veo casi al límite: o encuentro piso ya, o encuentro piso ya. Aprovechando esta agradable oportunidad que me brinda mi desidia (o huida de la realidad, según se mire), me gustaría comentar algunas cosas importantes y curiosas a la hora de buscar piso en Estados Unidos (o por lo menos en la costa noreste). Como nunca en España he buscado apartamento para alquilar, ni siquiera sé si esto es así allí también, así que, aun a riesgo de estar escribiendo tonterias conocidas por todos, allá voy.

  1. COMPRENSIÓN. Cuando miramos un anuncio de alquiler de un apartamento, lo primero que nos encontramos son una lista de siglas que he de reconocer me tuvieron totalmente descolocada la primera vez que comencé a buscar piso aquí: H+HW (heat and hot water), BD (bedroom), BA (bathroom), FL (floor) HW floor (hardwood floor, o sea, parquet). Para esto los americanos son estupendos: te describen las características del apartmento en menos de una línea (“1BD/1BA apt, H+HW incl, 1st FL, 1050/month”).
  2. PRECIO. Es bastante importante tener en cuenta que alquilar un apartamento en según qué ciudades norteamericanas es bastante caro. Por poner un ejemplo, un apartamento de unos 40 metros cuadrados a media hora andando del centro de Boston puede costar unos 1300 dólares al mes. Por eso hay que fijarse en los anuncios si el agua caliente y la calefacción están incluidas en el precio mensual. Si no lo está, es conveniente saber que en Boston en invierno hace muuuuuuuucho frio, y se usa muuuuuucho la calefacción (desde finales de octubre hasta casi finales de abril).
  3. Y hablando de precio... en algunas ocasiones (ahora lo he visto en muchos de los anuncios que he leido en mi búsqueda de apartamento) te exigen una buena "credit history" (historia de crédito)... Esto significa que debes tener la opción de tener crédito en tu banco (cosa que si eres extranjero no te dan hasta pasado mínimo un año de estancia en este país) y haber sido puntual en tus pagos, y haber mantenido el balance de tu cuenta siempre en positivo  (porque sí, las inmobiliarias pueden hacerte un chequeo del credit history en tu banco para decidir si te alquilan o no el piso).
  4. Quién oferta el piso. El alquiler de un piso gestionado por una agencia inmobiliaria cuesta una mensualidad extra en concepto de pago al agente inmobiliario. A veces podemos encontrar que el casero se hace cargo de ese pago (suelen ponerlo en los anuncios). Sea como fuere, si nos ponemos en el peor de los casos tendremos que pagar al comienzo del contrato de alquiler el primer mes, el último mes, un mes de fianza y si corresponde, el mes de pago a la inmobiliaria.
  5. Principalmente tenemos dos tipos de suelos para las casas en esta zona del país: parquet o alfombra que cubre todo el suelo del salón, habitaciones, y en ocasiones incluso el del cuarto de baño (muy calentito en inviernos insoportable en verano, y sobre todo higiénico…). Yo por definición me niego a vivir en una casa con el suelo tapizado (quién y cómo se limpia eso, y quién habrá estado antes pisando ahí, comiendo ahí, y haciendo cualquier cosa ahí…).
  6. La mayoría de los apartamentos no tienen lavadora en casa, suelen tenerla en el sótano del edificio y es común para todos inquilinos. Puede ser gratis u operativa con monedas de 25 centavos (quarters). Esto en el mejor de los casos. A veces el edificio no tiene cuarto de lavadoras, y entonces tienes que resignarte a ir cada x tiempo cargado con bolsas llenas de ropa sucia por la calle a encontrar una lavanderia pública (que con suerte no te pilla muy lejos de casa…) donde lavar tu propia ropa (o dejarla para que te la laven, planchen y doblen).

Creo que podemos incluir “odio buscar piso” como una de mis "25 cosas".

lunes, 17 de mayo de 2010

25 cosas (I)

Espero que estéis de acuerdo conmigo en que el lunes es el último día del fin de semana....

Bueno, a lo que iba. Mis 25 cosas se dividirán en varios capítulos (por lo menos dos o tres) para no aburrir. El orden en el cual las enumero es totalmente al azar y básicamente se corresponde con el orden en el que aparecen en mi mente.

1. Me cuesta mucho despertarme por las mañanas, como supongo que a una gran mayoría de personas. Conforme voy haciendome mayor lo cierto es que lo llevo mejor, pero ha habido momentos pasados en los que no había día en el que no me despertara de mal humor. Cuando estudiaba en Granada, recuerdo que el día antes dejaba la ropa preparada en una silla y me despertaba 15 minutos antes de que empezaran las clases (8 de la mañana). Me vestía, llegaba a clase y cogía apuntes como un zombi hasta aproximadamente las 10, hora en la que empezaba a ser persona. Luego haciendo la tesis, mi madre me despertaba por las mañanas y bajaba sin decir palabra, y casi me iba sin decir palabra. Ni por mala educación ni por cabreo, simplemente es que acabada de despertar me cuesta mucho hablar! Recuerdo que a veces dejaba a mi padre en su trabajo antes de yo seguir para el mio, y el pobre (que llevaba despierto aproximadamente hora y media mas que yo), me daba conversación y me hablaba como si fueran las 5 de la tarde... Y yo contestaba con monosílabos o simplemente con un "mmmmm"...

2. Nunca pensé que el choque cultural Estados Unidos-Europa (concretamente España) sería tan grande... Es curioso que hasta me siento mas identificada hablando con compañeros de la India que con americanos!!! Empezando por los horarios de las comidas y por el significado que tiene para ellos (básicamente alimentarse y poco más), por la forma de vestir (algun día dedicaré una entrada a los conjuntos de ropa-zapatos que se ven por aqui...),  por la manera de guardar las formas de cara al público, por la falta de naturalidad, por lo independientes que son, por lo complicado que es hacer amigos americanos... (y podría seguir).

3. Cada vez le tengo más respeto a volar (lo cual me viene genial para la situación actual en la que me encuentro...). Cuantas mas veces me monto en un avión, mayor se hace la sensación de que "estoy tentando mucho la suerte". No llega a ser miedo, pero sí es cierto que estoy bastante pendiente de los movimientos del avión, de los mensajes del piloto, etc... Habrá quien diga que esto es porque me estoy haciendo vieja.

4. Si algún día tengo la oportunidad, pondré una tienda. Una tienda de en la que se vendan materiales para costura, punto, ganchillo, bolillos... Con una zona con mesas, estilo cafeteria, donde se puedan dar clases, y las personas interesadas puedan venir a aprender técnicas de bordado. Y conozco a varias personas que estarian encantadas o hubieran estado encantadas de haber podido participar en este proyecto.

5. Tengo una cicatriz de varios puntos en el antebrazo derecho. Me la hice cuando tenía cinco o seis años. Estaba dibujando en una mesa de cristal que habia en mi salón, me levanté del suelo para sentarme en el sofá a ver la tele, me resbalé con alguna bebida que había derramado y fui a poner el codo en la mesa, que automáticamente se rompió y me hice un corte bastante considerable. Muchas veces mi padre me ha contado (tremendamente orgulloso de su niña, jejejej), que cuando entré en urgencias y me fueron a coger los puntos, empecé a llorar porque me empezaron a coser sin anestesia (yo no lo recuerdo, eso me cuenta mi padre), y él me dijo: Marga, las niñas grandes no lloran, eh? Qué va a pensar el médico si te ve llorar... (o algo así). Y Marga cerró la boca, y no lloró más. Diez puntos me cogieron y después de muchos años aún tengo la zona totalmente insensible (aparte de una horrible cicatriz).

6. De todos los sitios que he visitado, sin duda ninguna del que mejor recuerdo guardo es Estocolmo. Estuve viviendo allí durante dos periodos cortos hace unos años. Una experiencia inolvidable, tanto por la ciudad (me pareció una maravilla), como por las personas que conocí. Compañeros de trabajo de toda Europa, con los que conecté desde primer momento y que me hicieron pasar unos meses inolvidables. Hoy mismo pensaba que me gustaría en algún momento volver a la ciudad, para terminar de conocer las partes que me quedaron y para reencontrarme con viejos amigos...

7. Mi hermano y yo tenemos gustos relativamente diferentes en lo que a música se refiere. Digamos que mi hermano tiene gustos musicales "bastante más amplios que yo". Investiga, busca, oye grupos nuevos (o por lo menos nuevos para mi...). Y conoce muy bien mis gustos musicales. Con él me suele pasar una cosa muy curiosa: muchísimas veces me pide que escuche una canción diciéndome que seguro que me gusta. Normalmente tardo bastantes días en escucharla, y cuando por fin lo hago, me doy cuenta de que no me gusta nada en absoluto. Como se ha quedado en mi ordenador, cuando sincronizo el ipod automáticamente se mete en mi aparato y pasa a formar parte de mi vida cotidiana en el trabajo. Pasa el tiempo, y sin saber por qué ni cuando, un día oigo esa canción por enésima vez y me doy cuenta de que me gusta mucho!!! Cuando se lo digo a mi hermano, obviamente él hace semanas que dejó de oirla porque se aburrió de ella...

Seguiría escribiendo un par de cosas más que tengo en mente, pero mis células me llaman, y el deber es el deber. Mientras me voy a la campana, escucho en mi ipod una de esas canciones que aparecieron por casualidad en mi vida...

viernes, 14 de mayo de 2010

Por fin...

Por fin un huequito. Llevo un par de semanas que no paro. Después de seis días en Baltimore en un congreso, cuando llegué a principios de semana me encontré con miles de correos por contestar, un montón de experimentos por hacer, muchos megas de resultados por analizar y las prisas de enviar mi articulo cuanto antes. He estado llegando a casa tarde, cansada, y sin ganas de ponerme a escribir, a lo justo para darme una ducha y meterme en la cama. Si a todo esto le unimos que últimamente ando de un espesor mental considerable, el resultado es que llevo casi diez días sin escribir en mi blog. Hoy viernes, mientras caminaba de la parada del bus a casa, pensaba en el tema de mi entrada del blog de hoy. Y como no ha ocurrido nada extraordinario en mi vida en los ultimos diez días, voy a matar dos pájaros de un tiro y voy a utilizar mi blog para responder a un correo que recibí de una amiga hace ya un par de semanas. Era un mensaje masivo en el que me pedía (a mi y a cientos mas), que escribiéramos las 25 cosas sobre nosotros que primero se nos pasaran por la cabeza. Podían ser gustos, aficiones, virtudes, defectos, hechos vividos, etc., y tenía que reenviárselo a ella y a todas las personas que quisiera que me contestaran de la misma forma, hablando sobre ellas mismas. Y ahora que ya lo he contado, creo que lo dejo para otro momento en el que me encuentre mas inspirada. Prometo volver durante el fin de semana.

martes, 4 de mayo de 2010

Hasta pronto

Una de las cosas buenas que tiene vivir fuera de mi entorno habitual durante un tiempo es la necesidad de crearme otro "entorno habitual transitorio". Sitios nuevos que frecuentar, aficiones nuevas o pasadas con compañeros diferentes, y sobre todo, personas nuevas en tu vida.

Coincidimos por casualidad poco tiempo después de yo llegar a Boston, en una fiesta que se celebraba en mi casa. Desde el primer momento me dio la sensación de conocerlo de toda la vida. Tras una conversación más o menos superflua me dí cuenta de que tenía muchas cosas en común con él. De este encuentro hace más de un año, y en este tiempo hemos podido conocernos mejor y disfrutar de muchos momentos juntos, tanto buenos como malos. A día de hoy puedo decir que creo que es mi amigo. No un compañero de trabajo (compartimos la profesión, pero no el grupo de trabajo), no un compañero de salidas y diversión (aunque también...). Creo que en este año donde hemos compartido la dura tarea de aguantarnos el día a día de cada uno, he conseguido apreciarlo como un amigo de verdad. Hoy mi amigo termina su "kit kat" particular, y posiblemente en este momento ya se encuentre en el aeropuerto camino de casa, de su vida, de su entorno habitual. Me siento feliz de haber sido parte de su vida aqui en Boston, y espero y deseo que aunque no podamos mantener el mismo contacto que hasta ahora, por lo menos sepa de el de vez en cuando, y nos contemos lo bueno y lo malo que nos sucede, y que solemos contar a los amigos.

Mi amigo se acaba de ir, y en mi interior tengo una mezcla de sentimientos. Estoy
feliz por él, porque después de dos años en el exilio vuelve a lo que quiere y con quienes quiere. Pero por momentos, cuando pienso egoístamente, lo cierto es que me pongo triste. Triste porque se va uno de mis dos apoyos fundamentales en este país (cuántas veces me has aguantado mis cabreos, mis problemas, mis preocupaciones...) y uno de mis inseparables a la hora de hacer casi cualquier cosa (comidas, compras, viajes, paseos, conversaciones...) Ahora que mi amigo no está aqui, me asalta la duda que siempre me surge cuando cambio de etapa en la vida: cuánto de ésto perdurará en el tiempo? cuánto tiempo podremos mantener el contacto, la confianza, la amistad? Cuando vuelva a verte, será como ahora?

Querido amigo, no voy a ponerme sentimental (que bastante llevo desde hace unos días...), y menos en público (no va conmigo el montar numeritos, ya lo sabes...): solo quiero decirte un par de frases que no he sido capaz de pronunciar cuando nos hemos despedido (ya sabes por qué): quiero desearte lo mejor para tu nueva andadura, y decirte que te voy a echar mucho de menos (quién me va a acompañar en los futuros terceros grados de la gente que se nos una?). Espero y deseo que guardes de mi el mismo buen recuerdo que yo guardaré de tí. Y no olvides una cosa:

Lejos, pero siempre cerca.

domingo, 2 de mayo de 2010

Idomeneo, rey de Creta

Ayer tuve la oportunidad de asistir a la opera por primera vez en mi vida. Mi amigo tenía pase de temporada y me invitó a ir con él a ver la obra Idomeneo, rey de Creta, de Mozart. Una nueva experiencia para mi (puedo decir que la primera vez que fui a la ópera fue contigo...:) ). Me encantó la historia (Idomeneo el rey de Creta, promete a Neptuno que si lo salva de naufragar le ofrecerá en sacrificio la primera persona que vea al llegar a tierra, es salvado y al primero que ve es a su hijo Idamante...), la música y en general el ambiente. Aunque no tengo quejas de la obra, sí que he pensado que estaría bien volverla a ver en algún teatro europeo... quizás eché en falta todo el "glamour" asociado a un evento de este tipo cuando se celebra al otro lado del Atlántico...

Luego fuimos a cenar a un restaurante cercano, y debo reconocer que lo pasé muy muy bien. Dos horas cenando en plan tranquilo, y muy a gusto. Fue mi despedida particular de mi amigo. Se marcha en pocos días, y curiosamente, a pesar de que hace tiempo que lo conozco ya, creo que era la primera vez que salíamos los dos solos... No quiero extenderme mucho hablando de las despedidas (le dedicaré la próxima entrada), solo decir que las odio, las llevo fatal, y aunque obviamente no todas me afectan igual, esta es una de las que calan hondo.

Hoy, después de volver de la cena de despedida, me tumbo en la cama y decido que no voy a pensar más en ello esta noche (por lo menos lo voy a intentar).

lunes, 26 de abril de 2010

Mi sentido de la justicia


La Real Academia Española de la Lengua define “Justicia” como 1. f. Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece. 2 Derecho, razón, equidad. 3. f. Conjunto de todas las virtudes, por el que es bueno quien las tiene. 4. f. Aquello que debe hacerse según derecho o razón.

(Dar lo que le corresponde, razón, equidad, es bueno quien las tiene, deber hacerse… ¿Es una virtud objetiva, o subjetiva? Lo que yo creo que es justo, lo es realmente? O lo es para mí?)
            
 Dicen que todo es bueno con moderación, y en general estoy bastante de acuerdo con esta afirmación. Y por ello, creo que uno de mis principales defectos y el que posiblemente me trae más quebraderos de cabeza es mi sentido de la justicia, aquello que creo que debe hacerse según derecho o razón, y esa virtud cardinal que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece (bajo mi punto de vista). Desde que tengo uso de razón siempre he intentado crearme una opinión de todos aquellos sucesos que ocurren a mi alrededor. Mirando las cosas desde este ángulo, podríamos interpretar este aspecto de mi carácter como una virtud. Bajo mi punto de vista es positivo que las cosas que están pasando a nuestro alrededor (definiendo “alrededor” como el planeta Tierra) nos hagan pensar, informarnos y crearnos una opinión acerca de ellas. En la mayoría de las ocasiones, el que algo nos parezca justo o injusto no llega a ser más que una opinión vertida en una conversación entre amigos, con compañeros,  o en una reunión de trabajo. Una opinión sobre un tema que, dependiendo de la cercanía del mismo, en cuanto desaparece el escenario donde se ha vertido tiende a esconderse o diluirse entre otros muchos pensamientos que nos ocupan lo largo del día. El problema viene cuando tu sentido de la justicia va más allá. Cuando el considerar algo no justo hace que la idea te ronde la cabeza las 24 horas del día. Cuando en cualquier momento, normalmente inesperado, en algún sitio o conversación que no guarda mucha relación con el motivo de la preocupación, un flash pasa por tu cabeza y te recuerda que hay algo a tu alrededor que en tu opinión no está siendo justo. Cuando esto me ocurre, a veces le doy tantas vueltas que pierdo la imagen global del problema y la solución tomada (que puede o no puede ser adecuada visto de forma objetiva), y me centro en la opinión que tengo del hecho en sí, en si es justo para todos los miembros implicados o no. Y realmente es un problema, sobre todo cuando una de las protagonistas es una misma.


            Después de unos días un poco convulsos, he decidido que teniendo claro lo que es justo o no, como no puedo hacer nada más por cambiar la solución, desisto de seguir pensando en ello y “espero instrucciones”.

            Feliz semana para todos

viernes, 23 de abril de 2010

Whale watch

Una de las cosas que he hecho en los últimos meses ha sido ir a un avistamiento de ballenas. No tenía ni idea, pero una amiga me comentó que en el puerto de Boston se organizaban excursiones de un día mar adentro a ver el paso de las ballenas. La idea he de reconocer que no me hizo especial ilusión, pero me pareció una forma diferente de pasar un sábado. Teniendo en cuenta mis problemas con los barcos y las olas (me mareo en todas las circunstancias y en todo tipo de medios de transporte marítimos), tuve que atiborrarme de biodraminas en su versión americana antes de montarme en el barco.


Nos alejamos de la costa una hora más o menos. Ni idea de la velocidad a la que íbamos, así que ni idea de cómo de lejos estábamos del puerto; lo que sí puedo asegurar es que no se veía tierra por ningún lado. El barco tenía una especie de sala interior con bancos y mesitas para sentarse, aunque la mayoría de personas se colocaron desde un primer momento en la zona exterior. Yo, que tenía que habituarme al movimiento de olas, preferí quedarme sentadita dentro. Nunca antes (que yo recuerde) había tomado biodramina, y nunca antes (con total seguridad) para montarme en un barco. Es curioso como notaba los movimientos ascendentes y descendentes del barco surcando las olas y en mi interior sabía que esos movimientos eran los causantes de mis mareos… pero la sensación de mareo no aparecía. Normal, la biodramina hace su efecto, pero la sensación de no tener sensación era bastante rara (alguien me sigue…?)



Bueno, pues cuando llegamos a “alta mar”, el capitán paró el motor del barco, salimos los pocos que estábamos dentro, y una chica que hacía de guía y que estaba colocada en la parte alta del barco a modo de vigía nos iba gritando: Look at three o´clock! There´s a couple of them at five o´clock! En un principio no tenía ni idea de qué estaba hablando esta chica… mirando a la gente veía que todos dirigían la mirada hacia un sitio y… voila! Allí estaban las ballenas. Luego nos dimos cuenta de que teníamos que imaginarnos las manillas de un reloj y colocar la mirada hacia donde se situarían teóricamente la manilla que marca la hora según la que la chica dijera, tomando la posición de la proa del barco como las doce (vaya complicación para ser sábado por la mañana…). El caso es que pudimos ver decenas de ballenas durante aproximadamente las dos horas que estuvimos allí parados.





Hubo un momento durante el avistamiento en que las ballenas estaban tan cerca de nosotros que me sentí un poco insegura… Me pregunto si los tripulantes del barquito estaban tranquilos rodeados de animales que eran como cinco veces más grandes que el barco…
 Al volver al puerto, mi amigo hizo esta foto de Boston desde el mar. 

 

domingo, 18 de abril de 2010

Domingo



Hoy me he despertado temprano. A pesar de que anoche llegué a casa muy tarde,  a las ocho de la mañana estaba arriba. He abierto mi blog y me disponía a contar mi salida de anoche con la gente del trabajo (le dedicaré una entrada completa porque este evento es el primero que se organiza de esta índole desde que llegué hace un año y 4 meses y se merece un hueco en mi blog...). El caso es que cuando iba a empezar a escribir, he mirado la fecha de hoy en el reloj del ordenador, y automaticamente he recordado que tenía que ir al laboratorio. Luego he pensado en lo rápido que pasa el tiempo. Sí, ya sé que es una de esas frases que se dicen en todo momento, y que no estoy descubriendo nada nuevo, pero yo, que estoy en un "Kit Kat" en estos momentos de mi vida, cuento todos y cada uno de los días que pasan para salir de este "paréntesis". Las vacaciones de Navidad pasaron volando, y cuando quise darme cuenta me encontraba otra vez dentro de mi paréntesis particular, con 8 meses por delante hasta volver a salir de él por unos días. Hoy me paro a mirar atrás y ha pasado un año y cuatro meses desde que un 13 de enero salí de mi casa hacia Madrid con dos maletas y una mezcla de sentimientos y sensaciones. Y aunque no quiero dramatizar, ni ponerme sentimental, lo cierto es que jamás olvidaré la imagen de mis padres en un banco de la estación mirando hacia el vagón del tren donde yo iba. Mi padre rodeaba a mi madre con su brazo y los dos esperaban que el tren saliera. Estaban tristes y a la vez contentos por mi. Aquel momento fue duro.


Es curioso como nos acostumbramos a casi todo y como todo se relativiza. Cuando estudiaba en Granada pensaba que tampoco estaba tan lejos de casa, al fin y al cabo en aquella epoca eran cinco horas de tren. Cuando viví en Estocolmo y echaba de menos mi casa, mis amigos, mi familia, siempre me consolaba pensando que 3 horas de avión no eran nada. Y ahora, me sorprendo a mi misma hablando con amigos aqui y comentando que bueno, que aunque tengamos un oceano de por medio y seis horas de diferencia, lo cierto es que si nos montamos en un avión, en seis horas y media estamos en España (¡¡¡¿?!!!).


Y si habéis llegado a este punto leyendo igual doy la sensación de estar pasándolo mal aqui y estar deseando volver a España, pero no es del todo así. Estoy encantada de haber tenido la suerte de poder vivir esta experiencia. Aunque sí es cierto que salí de España por casi "obligaciones" laborales, desde hace muchos años una de mis ilusiones era poder vivir en Estados Unidos durante un tiempo, y poder trabajar en lo que más me gusta en la mejor universidad del mundo. Es un lujo poder trabajar en estos laboratorios y rodeada de tanta gente brillante. En un año aqui he conocido al 90% de los autores de los articulos que leo a diario y que considero fundamentales para el proyecto que desarrollo. Esto solamente puede hacerse aqui. Tengo la oportunidad de utilizar tecnologias que por su complejidad, coste y nivel de especialización no podría haber aprendido en muchos otros sitios. He conocido decenas de personas y muchas de ellas se han convertido en mi grupo de "amigos" aqui en Boston (he de decir que entre ellos, por desgracia, no hay ningún americano, somos todos europeos y asiáticos). He aprendido que, aunque mi estilo de vida en España es, y seguirá siendo, el que se amolda más a mi forma de ser, también se puede aprender mucho de otras formas de ver la vida, y además de enriquecerme, me hace valorar aún más lo que ahora mismo no tengo. Ah!, y estoy viajando. No todo lo que quisiera, porque ni el trabajo ni el dinero me lo permiten, pero tengo en agenda varios viajes, algunos confirmados y otros en proceso de maduración. Espero poder conocer todo lo que pueda de este país antes de volver a Europa.


...hoy domingo ha tocado perderme en mis pensamientos...


Mientras me preparo para ir al labo, escucho una de mis canciones favoritas...





martes, 13 de abril de 2010

Moving sale


El lunes que viene es fiesta. Los españoles tenemos fama de tener muchas vacaciones y de gustarnos mucho una juergaa, pero lo cierto es que aquí en Estados Unidos hay bastantes días festivos. Y se lo montan mejor que nosotros, porque todas las fiestas las colocan en lunes, con lo cual siempre tienen puente (a ver si aprendemos…). Así, el tercer lunes de enero es el día de Martin Luther King, el tercer lunes de febrero, el dia del Presidente, y el tercer lunes de Abril el día del Patriota (Patriots´ Day). Se conmemora este día las dos primeras batallas que tuvieron lugar en Estados Unidos durante la Guerra de la Independencia (Lexingtony Concord). Me hubiera gustado hacer una escapada a visitar a algún sitio por aquí cerca, pero el domingo nos hemos comprometido a ayudar a un amigo que se vuelve a España con su “Moving Sale”. Y no podía perder la ocasión de explicar aquí en que consiste este evento tan americano.

Aquí en Estados Unidos el mudarse es algo muy común. Aparte de la cantidad de personas que vienen a trabajar durante un periodo de tiempo más o menos largo, pero no definitivamente, lo cierto es que los americanos tienen bastante más facilidad que los españoles a la hora de moverse por el país. La cultura de alquiler de casas en vez de compra está muy extendida, y el cambio de trabajo suele ser algo frecuente, con lo cual nos encontramos con un gran mercado de alquiler de pisos (que aquí en Boston suele comenzar a finales de abril-mayo y terminar a finales de verano) y muebles. Aquí la compra y venta de muebles de segunda mano está a la orden del día. Sin ir más lejos, los muebles de mi salón llegaron a mis manos de esta manera….

Pues bien, mi amigo, que se va en unas semanas, ha colocado carteles por su barrio anunciando que el próximo domingo su casa estará abierta a todo aquel que esté interesaado en comprar algún objeto o mueble para su casa. Mi amigo pone a la venta todas las cosas que compró cuando se instaló (desde muebles, hasta cubiertos, pasando por bici, sábanas, etc…). Normalmente se consiguen cosas bastante rebajadas, y te evitas tener que gastar grandes sumas de dinero para amueblar una casa que será tu hogar durante un periodo de tiempo relativamente corto.Y para la persona que se muda supone un dinerillo extra y el deshacerse de unos objetos que de otra manera no hubiera podido llevarse consigo (o le hubiera costado mover más de lo que realmente valen).

Y en ello estamos. El domingo me convierto en vendedora. Ya os contaré cómo ha ido la experiencia.

domingo, 11 de abril de 2010

... según el cristal con el que se mire.


Hace un buen día. Después de una semana pasada por agua y con bastante fresco para la época del año en la que estamos ya, hoy hace sol. Cuando he salido esta mañana y paseaba por la avenida donde vivo, pensaba en lo diferente que era hace un par de días... Gris, sin apenas gente, sin vida. Sólo ha hecho falta unos rayos de sol para que la misma calle luzca de otra manera, como si fuera otra. Esto mismo me ha pasado con un amigo con el que comparto el afán por investigar (en todos los aspectos de la vida). Mi amigo trabaja en lo mismo que yo, o por lo menos intenta que lo dejen hacerlo. Lo conocí por motivos laborales, y aunque nunca hemos tenido conversaciones demasiado personales ni hemos compartido demasiados momentos fuera del trabajo, lo cierto es que lo considero mi amigo. Desde el primer momento conecté con él, y quiero creer que él también conmigo. A pesar de que posiblemente seamos muy diferentes, lo cierto es que siempre he pensado que coincidiamos en bastantes aspectos a la hora de ver y disfrutar de la vida. 





 Tenía una imagen de mi amigo formada por lo que conocía de él (como supongo que todos hacemos más o menos) que pensaba que coincidía bastante con la realidad, con quién era y cómo era .Y un día, hace algunas semanas,  descubrí que tenía una cualidad que yo desconocía. Le gustaba la fotografía. Sí, a muchos nos gusta la fotografia, y seguramente todos tenemos una camara y nos echamos fotos, no es complicado, verdad? Pues mi amigo, a quien jamás me lo hubiera imaginado echando fotos, resulta que lo hace muy muy bien. Estuve mirando algunas de ellas y me gustaron tanto que decidí ponerlas aqui para que todos las veais (con su permiso, claro). 



La mayoria de estas fotos están hechas en lugares conocidos por mi. Y al igual que la impresion que tuve al salir de casa esta mañana y pasear por la calle donde vivo,  mi amigo ha conseguido que sitios por los que paso a menudo y en los que me fijo poco, o nada, tengan un encanto especial. Me he llevado horas mirando sus fotos (esto él no lo sabe) y pasando un rato realmente agradable.



Todo es según el color del cristal con el que se mira...