En el sitio de donde yo vengo la palabra "amigo" se utiliza con frecuencia. Muchas veces, sin embargo, la usamos para nombrar a los que en realidad son compañeros de trabajo, conocidos, amigos de conocidos, etc... Quizas porque en el sitio de donde yo vengo el clima es agradable incluso en invierno tenemos muchas horas de sol y todo esto, junto con el caracter abierto que solemos tener (por norma general), hace que pasemos bastante tiempo en la calle, en bares, terrazas, sitios publicos, y que conozcamos a gente con facilidad. Pero aunque llamemos "amigo" a mas gente de la que en realidad consideramos acreedores de ese sustantivo, lo cierto es que cuando el "amigo" es amigo de verdad, la palabra adquiere otro significado.
En el sitio de donde yo vengo cuando un amigo, un amigo de verdad, se encuentra mal, no necesita decirnoslo, porque lo sabemosdesde el primer segundo en que lo vemos entrar por la puerta. Y no necesita decir que nos necesita, porque somos capaces de buscar mil actividades para hacer juntos para que ese amigo olvide por un rato el motivo de su tristeza. Y somos capaces de oirlo decir todo aquello que lo hace sentir mal, incluso si en esos motivos estamos incluidos nosotros. E incluso somos capaces de pasar el tiempo que haga falta con él sin ni siquiera preguntarle qué es lo que lo atormenta para no hacerlo sentir peor. En el sitio de donde yo vengo cuando vemos un amigo triste durante todo el día y nos cruzamos con eé por el pasillo, no decimos un "hasta luego" con voz indiferente y sin mirarlo a los ojos.
En el sito de donde yo vengo la amistad es una vía de doble sentido. El amigo da sin esperar, pero recibe en la misma medida. Y recibe porque su amigo lo aprecia igual que el aprecia a su amigo. Y tambien discuten, y tienen opiniones distntas en temas concretos, y comportamientos diferentes frente al mismo problema, pero eso no hace que se distancien. Porque, al fin y al cabo, son amigos.
Definitivamente el sito de donde yo vengo, y la gente que vive alli no tienen nada que ver con el sitio donde estoy ahora ni con la gente que me rodea ahora.
Cenaba hace unos dias con companieros de trabajo y me comentaba un amigo que este fin de semana vendria una muy buena amiga suya a ver el partido de futbol Americano con nosotros. Me decia que su amiga me caeria bien, porque se parecia mucho a mi en cuanto a forma de ser, ya que era “una mujer segura de si misma, extrovertida y agradable como tu” Fue terminar de oir la frase y entrar en estado de shock… Pero vamos a ver… quien dice que yo soy extrovertida? Y quien dice que yo sea una mujer segura de mi misma? Y lo de agradable, a ratitos nada mas… Madre mia, que cantidad de afirmaciones en una frase que no tienen nada que ver conmigo! Despues de pensarlo un rato, llego a la conclusion de que este amigo mio me conoce bastante poco. Cuando salimos del bar, al volver a casa con una amiga le comento la conversacion completa, y se limita a escuchar y asentir. Cuando termino, escucho escandalizada que ella opina lo mismo. Esto empieza a ser preocupante. Porque mi amiga me conoce bastante bien. Pasamos muchas horas juntas dentro y fuera del trabajo y hablamos mucho de muchas cosas. Asi que van dos…
Me meto en la cama, y antes de quedarme dormida analizo bien la frase:
1.Extrovertida. Yo creo mas bien que la necesidad hace que una deje a un lado la timidez y se busque la vida para conseguir lo que necesita en cada momento, especialmente en un “pais donde sus habitantes se caracterizan por ser independientes y no tender a hacer amistades superficiales” (Frase traducida del manual de bienvenida al postdoc de Harvard Medical School; aniadiria yo no dados a hacer amistades superficiales ni de ningun tipo con companieros de trabajo), lo cual significa que pasan de ti en todos los sentidos. Nunca me he considerado extrovertida. Cierto es que no me cuesta mucho entablar conversacion con personas extranias, sobre todo si es por motivos laborales. Pero tambien es cierto que cuando llego a una reunion de personas en las que no conozco a nadie, en la mayoria de las ocasiones prefiero permanecer callada, observar y oir a los demas. No intento darme a conocer y mucho menos ser el alma de la fiesta.
2.Segura de mi misma. Mmmm… pues no se yo que decir. En terreno laboral si suelo estar segura de las cosas que hago o discuto. Creo que me conozco bastante bien y se hasta donde puedo y no puedo llegar. Pero tambien es cierto que en terreno sentimental soy capaz de defender convencida una postura, y diez minutos despues escuchar el razonamiento contrario de alguien que me aconseja, cambiar de opinion y de defender con la misma insistencia justo la version contraria…
3.Agradable. Hombre, muy antipatica no soy, aunque mis amigos si que me dicen que la primera impresion que doy es de ser muy seria (supongo que lo diran porque la mayoria de ellos no me ha conocido en medio de una feria con una copita de vino dulce en la mano…). Tengo mis momentos, y, supongo que como la mayoria, si quiero puedo ser muy muy desagradable. Tambien es cierto que la sonrisa se dibuja en mi cara de manera automatica cuando me cruzo con alguien (aunque en los ultimos tiempos el vivir sumergida en la sociedad americana me esta haciendo cambiar el habito).
Me quedo dormida pensando en que si mi amigo americano quiere seguir siendo mi amigo, va a tener que esforzarse un poco mas por conocerme...
Me gustaria que me conocieras. Me gustaria mucho que realmente conocieras como soy. Quisiera llevarte a la parte de mi vida que tengo lejos de aqui. Quisiera que conocieras los sitios que frecuento, los amigos que tengo, las cosas que hago cuando no estoy en mi Kit Kat particular. Un parentesis que, para mi preocupacion, empezo hace casi dos anios y no le veo el final. Y lo peor de todo es que a veces empiezo a confundir terminos como casa, amigos… Hace unos dias me soprendia a mi misma hablando de volver a casa cuando me referia a pasar el fin de semana en Boston… Por eso necesito mis referentes, cosas, gente, momentos, sitios que me devuelvan la seguridad que en estos momentos me falta.
Quisiera que me conocieras completamente. No aqui, no con la gente que me rodea ahora, no viviendo sola en un apartamento que no considero mi hogar… Marga es la chica que se despierta en su cama, desayuna con sus padres y coge su C3 para ir a cualquier sitio. Marga es la chica que pasa tardes enteras de invierno sentada en la arena de la playa, sola o en compania, que es capaz de ser feliz viendo una peli con su madre en el sofa o escuchando a su hermano intentar convencerla de escuchar una cancion. Marga no es solamente tubos de ensayo, celulas, discusion de experimentos y un rato de cervezas al terminar la jornada. Marga es complicada, muy complicada. Piensa las cosas un millon de veces, necesita tener los aspectos importantes de su vida bajo control, pero cuando esta segura de querer algo, se lanza a por ello. En muchas ocasiones se lanza al vacio sin mirar las consecuencias que le traeran sus actos, sin ni siquiera mirar si hay red al final, pero lo da todo por conseguir lo que se ha propuesto.Es igual de entusiasta en un partido del Madrid que en un experimento por hacer o escuchando a un amigo contar una historia.
Tiene el caracter fuerte, y parece segura de todo lo que hace y todo lo que dice. Pero en el fondo es como una ninia pequenia. Se siente fragil, y de hecho, incluso pequenios detalles pueden hacerla derrumbarse. Pero tambien tiene la capacidad de levantarse, ver las cosas desde fuera y aprender de sus errores. Nunca ha tenido paciencia, pero en los ultimos tiempos se sorprende a si misma haciendo concesiones a los demas, a los hechos, a la vida, que tiempo atras hubiera ni se hubiera planteado.
Marga es asi, o por lo menos se ve asi. Y es tarde para intentar cambiarla. En realidad, siempre ha sido tarde para intentar cambiarla.
Antes de venir por primera vez a Estados Unidos, la imagen que tenia de este pais estaba sobre todo basada en las peliculas que veia por la tele, y en lo poco que leia sobre costumbres y modo de vida de sus habitantes. Resumiria mi concepto de Estados Unidos en una frase: el primer pais del primer mundo, donde todo parece ser posible.
Luego resulta que una llega a Boston, teoricamente contratada en la mejor universidad del mundo, con toda su documentacion en regla, e intenta establecerse alquilando un apartamento, contratando una linea de telefono movil, internet en casa... y empieza a encontrarse con algun que otro problema/escollo que le hace pensar que igual no todo es posible aqui, sobre todo si tu pasaporte no es de color azul y pone United States... Me llama mucho la atencion cosas como poder pagar servicios, compras, etc... extendiendo un cheque. El pago de la mensualidad del apartamento donde vivo lo hago enviando por correo ordinario una carta con un cheque dentro, que tarda en llegar a su destinatario 1-2 dias (primer pais del primer mundo... en tecnologia???) Hechos como este podria comentar varios, pero el capitulo del cine hace unos dias ha terminado de curarme de espanto. Entiendo que esto es New Haven, no NYC, pero aun asi, estamos hablando de un pueblo de 123000 habitantes (en Espania casi lo considerariamos ciudad)... Al grano: hace unos dias voy con una companiera de trabajo al cine. Nos apetecia ver alguna peli de risa, sin muchas complicaciones, para pasar un rato agradable. Elegimos "I love you, Phillip Morris", de Jim Carrey y Ewan McGregor. Compramos los tickets, y nos dirigimos a la sala donde la proyectan. Cuando entramos, nos encontramos con una habitacion no mucho mas grande que el salon de mi casa, con no mas de unos 30 asientos, colocados en 4 filas. Mi amiga comenta que por el tamanio de la sala esta claro que la peli no va a ser de Oscar... Sorprende un poco que construyan salas tan pequenias, sobre todo cuando la mayoria de las demas de este cine son de un tamanio considerable. Nos sentamos, miramos a la pantalla, y claro, para una habitacion tan pequenia no pueden poner una pantalla extremadamente grande, asi que que han adecuado el tamanio de la misma a las dimensiones de la sala (...me siento como en el salon de mi casa...)
Pero la cosa no termina aqui. Miramos hacia la pared donde supuestamente debia estar colocado el proyector y no hay nada. Una pared sin ventana ni ningun otro instrumento.... Suspicious...
Y ahora viene lo bueno: llega la hora de la pelicula y aparece un senior vestido con un traje de chaqueta negro impoluto en la sala con un mando a distancia en la mano. Se acerca a una de las esquinas de la habitacion y abre la puerta de una especie de mueble adosado a la pared. No me puedo creer lo que estoy viendo... Un DVD!!!!!!! El hombre se coloca en el centro de la sala con el mando y nos dice que va a poner la pelicula y que por favor escuchemos el primer trailer con atencion, para ver si el volumen de emision es el adecuado (Perdona???? Que he pagado mi entrada del cine para ver una peli en el DVD del salon de mi casa????) Pulsa el "play" y se queda alli parado. Y nada, alli que estabamos las 7 personas que habiamos ido a ver la pelicula con el oido puesto por si aquello se escuchaba bien o no. Despues de primer trailer el senior nos pregunta si oimos bien o queremos que aumente el volumen. Nadie se atreve a decir que modifique el sonido, no se si por el estado de shock en que nos encontrabamos por la situacion que estabamos viviendo o simplemente porque oiamos bien. El caso es que ese hombre se va, nos desea que disfrutemos de la pelicula, y nos deja en el salon viendo I love Phillip Morris...
Hay varias razones por las cuales prefiero el verano al invierno. Viniendo del sur del sur de Espania, es facil entender que no estoy acostumbrada a mucho frio, que la nieve es un fenomeno meteorologico casi inexistente y que las temperaturas negativas solo se ven en las peliculas. Despues de pasar las vacaciones de Navidad a una media de 20`C, cuando vuelvo a New Haven el panorama es deprimente. Nieve. Frio, mucho frio. Y mas nieve. Durante los primeros dos dias me propongo, con exito, no usar las botas horribles de nieve que me compre el primer invierno que estuve aqui. El martes por la noche, sin embargo, veo en la prevision del tiempo (desde que vivo en este pais soy una aficionada mas a mirar el pronostico meteorologico para el dia siguiente cada noche. Integracion, lo llaman…) que se espera una tormenta de nieve desde medianoche hasta el miercoles a mediodia. Me duermo pensando que no sera para tanto y me despierto, como siempre, a las seis y media para ducharme y coger el autobus para el trabajo.
Salgo de la ducha, me visto, abro la ventana par aver que tal esta el dia. INCREIBLE. Blanco. Solamente un paisaje blanco. Coches ocultos bajo la nieve, bancos totalmente sepultados… casi medio metro de nieve. Y seguia nevando con insistencia. DEPRIMENTE.
Me lo tomo con filosofia y aprovecho para prepararme unas tostadas y un vaso de leche. Desayuno tranquilamente, trabajo un rato y sobre las dos de la tarde deja de nevar. Como tenia que ir al laboratorio ineludiblemente, compruebo que los buses estan funcionando (los habian suspendido). Pues no. Mala suerte. Sin embargo, ha salido el sol, empieza a verse gente jugando con la nieve y haciendo fotos del paisaje, y la necesidad de alimentar mis celulas me hace ponerme las horribles botas de nieve y aventurarme a ir caminando al trabajo.
Para salir del jardin de mi edificio tengo que meterme en nieve hasta mas de la rodilla, pero afortunadamente las aceras ya estan siendo limpiadas, con lo cual el camino al trabajo (unos 40 minutos andando) no parece mision imposible. Empiezo a caminar y me paro de vez en cuando a sacar fotos. New Haven parece una ciudad fantasma. No hay apenas coches circulando, pocas personas en la calle, la mayoria de los restaurants cerrados… Pero el paseo es agradable. Cuando consigo acostumbrarme a caminar sobre toneladas de nieve sin perder el equilibrio y poder fijarme en el paisaje a la vez que ando, me doy cuenta de que es un dia precioso. Todo blanco, el sol brillando y no hace demasiado frio (estamos por encima de cero seguro).Definitivamente, va a ser que el invierno de New England tampoco es tan desagradable…
The more I fly, the less I like taking planes. In the current situation I live, this feeling is rather uncomfortable. Living 6 hours away from Spain (by plane) has obliged me to consider flying as something usual in my life. However, there is one thing that I really enjoy while I am on board: having time for myself. During the countless number of flights that I´ve taken during the last few years, I´ve realized that I cannot read or work on the plane. Sometimes (if the movie deserves it), I can put my thoughts away for a while and watch a film. But what I usually do is get lost in my thoughts. As I usually fly alone, as soon as I am allowed to turn my Ipod on, my mind flies away. And I like it.
My mind is always working, night and day. But when I am on the plane I don´t have to combine this activity with the others I do during a regular day. I enjoy remembering past things that made me happy, I try to look for alternative solutions for problems, I “revise” past conversations and situations that confused me…
So, when this man sat down on the seat next to me on the plane, I said hello to him with a brief smile. I didn´t want to give him the chance to start a conversation (Yes, call me antisocial if you want…). We took off 30 minutes late, and when the plane started to move, I commented “Thank God, we are leaving…”. I should not have said that aloud. Jaime, a Spanish mand that had been working in Manhattan for 24 years, took advantage of my comment to introduce himself. Trying to be excessively nice, he starts flirting with me (Nice, this is exactly what I was looking forward to…), and the first question he asks me (after telling me he is 45, divorced, two kids, he has a house in New Jersey and an apartment in Santiago de Compostela, two cars, three brothers...), is the number of siblings that I have. I tell him that I have a brother who is 29, younger than me. And then he goes: “…so… you are older than 29?? You don´t look your age, you look much younger… This is getting interesting…” (Interesting?????. Perfect. Right comment at a very opportune moment in my life… Nowadays I think I am the only woman on earth that would love to look older than what I actually am). I thank his comment and tell him that I am going to try to sleep (Big lie, I just want to have time for myself!) He doesn´t seem to understand Spanish…He keeps on asking questions about my private lije (Married? Single? Children? Hobbies?) As I don´t like the color the conversation is turning to, I tell him that I have a boyfriend. He stops flirting (Thank God, he will stop talking)… but he continues talking about hisfamily. Curiously, one of his brothers died of multiple sclerosis, and I couldn´t avoid telling him that I work in that disease. Huge mistake… two and a half hours chatting about diseases, treatments, symptoms… (Definitively, today is not a lucky day…)
When we are on the middle of the Atlantic Ocean, Jaime tells me that he is going to try to sleep for a while (This is my last chance!). I close my eyes and pretend I am also trying to sleep. The first thought that comes to my mind is a hug, and a text message received 30 minutes after that hug. Someone is going to miss me. I will miss him too… I could tell him to come to Spain in summer so he can visit the place where I live and many other beautiful places that I would love him to know. I would have liked to continue thinking about this, but I fall asleep.
I wake up with the noise of the plane landing in Madrid. I am at home
Hoy pido por ti. Pido porque todo salga bien, porque maniana a esta hora pueda hablar contigo y me cuentes que todo ha ido como estaba previsto. Pido para que todo siga su curso, sin sorpresas, sin mas sobresaltos. Porque te quiero mucho, y aunque no te lo digo a menudo eres muy importante en mi vida. Hoy quisiera estar ahi contigo. Y no puedo. Y llevo dias intentando no pensar en las malditas seis horas de vuelo y en el cambio de horario. Pero hoy no puedo mas. Estoy ahi, sientelo. Estoy a tu lado, gastandote bromas como siempre y haciendome la ninia chica para que estes pendiente de mi. Estoy ahi contandote cosas que no te importan y que escuchas y analizas como si te fuera la vida en ello. Como siempre te digo, lejos pero cerca. Quiero que maniana te despiertes pensando en mi y te quedes dormido recordando algun momento en el que nos hemos reido, en el que te has metido conmigo y me he enfadado, algun dia en el que hemos pasado horas charlando, alguno de tantos momentos que hemos vivido juntos y que me han hecho tan feliz. Y hoy pido por ti, y ayer, y anteayer... porque no soy buena creyente y solo pido cuando necesito, y no suelo dar las gracias... pero supongo que alli arriba habra alguien que me comprendera y sabra entender que ahora es necesario que me hagan caso. Porque no te quiero lejos de mi vida, porque no imagino un dia sin saber nada de ti o sin que me saques una sonrisa cuando todo ha salido mal. Porque tenemos que hacer muchas cosas juntos y tienes que recuperarte, porque ya mismo estoy alli molestandote y compartiendo ratos contigo. Porque todo tiene que salir bien. Porque todo va a salir bien.
Maniana es el dia de Accion de Gracias. Y varios amigos nos juntamos para celebrarlo e intentar (en la medida de lo posible) preparar la tipica cena americana para este dia. Somos unas diez personas, la mayoria europeas, y nos hemos estado informando de los platos tipicos para este dia. Lo mas importante es el pavo, que parece ser que se sirve con una salsa de cranberries (arandanos), acompaniado de pure de patatas y verduras y de postre pastel de calabaza. Aunque ya he dicho que nos juntamos amigos de varios paises, como los espanioles somos mayoria, vamos a espaniolizar la cena un poco. Asi que acompaniando el pavo seguramente pongamos tortilla de patatas y un vinito dulce (el otro dia descubri en la tienda de licores de enfrente de casa botellas de vino dulce de Jerez!!!!). Y lo de la "salsita" de arandanos creo que la dejaremos para otro momento...
Tengo ganas de fiesta. Los tres fines de semana que me quedan antes de volver a casa estan ocupados con eventos festivos, para ir entonandome, no sea que llegue a Espania en baja forma.
Hace unos dias lo comentaba con compañeros de trabajo, y parece ser que no soy un bicho raro (por lo menos con respecto a lo que voy a explicar ahora), sino que entre mis compañeros es un sindroma generalizado. El caso es que no paro, que no tengo tiempo ni de mirarme al espejo, que me faltan horas en el día para terminar el trabajo, descansar y desconectar. Y como me agobio y me estreso, somatizo. Y en esas estamos... Entre papers por enviar, experimentos por hacer, seminarios que preparar, y aguantar alguna que otra preocupación más, mi cuerpo lleva un tiempo avisandome que me estoy colando. Primero una conjuntivitis y un herpes labial (será que "tengo las defensas bajas"...). Cuando se fueron, un par de días de jaqueca. Luego el herpes reapareció multiplicado por cuatro, y ahora que casi se ha ido, espero con ilusión qué otra sorpresa me guarda mi cuerpo para la semana que viene (sería una pena que después de un mes "en compañía", de momento me quedara sin ninguna infección vírica ni bacteriana ni fúngica). Y si a todo esto le unimos el "síndrome más menos uno" que me lleva rondando desde hace unos días, el resumen es que necesito vacaciones.
Son las doce menos cinco de la noche. Hace escasamente media hora que he llegado del laboratorio. Después de 15 horas trabajando por enésimo día consecutivo, llego a la conclusion de que con este ritmo, la semana que viene tendré no solamente herpes, conjuntivitis y jaqueca, sino entradas gratuitas y en zona VIP para la sala de urgencias del hospital de mi universidad.
Y hablando de universidades... Aunque ahora soy miembro de Yale, no puedo evitar echar de menos Boston y Harvard.
Un día, una se levanta por la mañana y se siente rara. Lo primero que se pregunta es si todo va bien. La respuesta automática viene a mi mente: sí, todo va bien (una tiene que ser optimista, o por lo menos intentarlo). Pero me siento rara. Y dedico los primeros 20 minutos del día a intentar analizar todos y cada uno de los problemas/preocupaciones/hechos importantes que me han ocurrido en la semana para ver si descubro dónde está el responsable de que hoy me sienta rara. Son las siete y media de la mañana, sábado. Tras esos veinte minutos de reflexión, vuelvo a abrir los ojos. Las diez y veinte. Definitivamente, no tengo ningún problema que me haga sentir rara (y mucho menos que me quite el sueño, aunque esa es otra historia…). Cojo mi ordenador y recuerdo, no sé por qué, que yo tenía un blog. Quizás porque me sentía con ganas de escribir, aunque no tenía nada que contar. Abro mi blog y encuentro un comentario del 28 de octubre a mi último post (de principios de junio). Decía algo así como que era una pena que estuviera ocupada y no escribiera porque le gustaba leer mi blog. Y me ha convencido. Y en ese mismo momento he entendido por qué me sentía rara.
Como veréis, para según que cosas no es muy difícil convencerme. Y hoy sentía la necesidad de refugiarme en un sitio seguro, en un sitio donde pudiera ser yo misma y decir lo que pienso sin tener que medir las palabras ni los argumentos. Y aquí estoy. Y me siento rara porque empiezo a echar de menos mis referentes. Desde la última vez que escribí en el blog han pasado muchas cosas. Me he mudado de ciudad, trabajo en un sitio nuevo (aunque con los mismos compañeros), envié mi artículo a publicar, me volvió la revisión, lo volvimos a enviar, estuve de vacaciones en España, volví de España… casa nueva, ciudad nueva, amigos nuevos, añoranza de lo que era mi vida durante esta año y medio pasado, y sobre todo, en este momento, añoranza de encontrarme a mí misma. Las vacaciones del verano no fueron suficientes. Entre el tour por Estados Unidos, el viaje a Japón, y el trabajo, mi mes de vacaciones se convirtió en 3 escasos días de desconexión. Así que ahora añoro mis referentes. Mi casa, mi familia, mis amigos, los bares de mi pueblo, las playas donde suelo ir… Levantarme y oir a los hijos de mis vecinos peleándose entre ellos. Salir a la calle y montarme en mi coche, tomar un café con mis amigos de siempre. La sobremesa en mi casa… Por eso hoy me sentía rara, y por eso hoy me acordé del blog.
Es cierto que en estos meses apenas he parado, pero también es cierto que no he sentido la necesidad de escribir. Pero he vuelto, por lo menos por ahora…
No he podido resistirme al tema. Esta mañana, al llegar al laboratorio, como todos los dias lo primero que hago es abrir el correo y responder a lo más urgente. Acto seguido, abro mi página de Facebook para ver qué han hecho mis amigos no durante la mañana. Y me encuentro con que una amiga deja en su estado algo asi como: "Una semana más sin ir al gimnasio. Dónde está la operación bikini?". Me hace gracia porque a mi amiga poca operación bikini le hace falta, pero se me ocurre alguna tonteria y le comento el estado. Sigo "rebuscando" en el día a día (o semana a semana, según la frecuencia de actualización del Facebook de cada uno de mis amigos y conocidos) de mis contactos de Facebook y me encuentro con que un gran amigo ha escrito su entrada de blog del día. Pincho para leerla y voila!, hoy toca hablar de dietas... Y lleva toda la razón: en cuanto empieza a hacer calor y llega la temporada de playa, lo primero que se nos pasa por la cabeza a much@s es la pinta que vamos a tener en bikini/bañador en la playa este verano, después de los excesos de todo el invierno... En mes y medio (o menos) pretendemos quitarnos de encima las comilonas, copas y poco ejercicio de nueve meses de invierno que disfrutamos aqui en Boston. Y hablando de playa, justamente el jueves me fui a comer a Revere Beach con compañeros del trabao, a unos 20 minutos en coche del centro de Boston.
El día no estaba totalmente despejado, pero aun así había bastantes personas en la playa. Pude comprobar que en este país la operación bikini esta poco extendida, por no decir inexistente... El caso es que pasé un rato agradable cerca del mar. Uno de los edificios que se ven al fondo es el Massachusetts General Hospital (No estaría mal haber trabajado aqui y bajar a almorzar a la playa cada vez que el tiempo lo permitiera). Por un momento, mientras aguantaba mis pantalones remangados con las manos y metía los pies en el agua, me pareció estar en España, en una playa cualquiera de las que voy normalmente. Pero, sin el que vende el agua, el que vende los cangrejos/fruta/donuts/helados, la madre gritándole al niño que no se meta muy hacia dentro en el agua, la pandilla de amigos con la cerveza y el tinto (aqui no dejan beber alcohol en la playa, por lo menos en esta), las señoras jugando al bingo, las niñas haciendo top less... no, definitivamente esto no es España. Una de las cosas que eché de menos fueron chiringuitos. No ví ni un bar, quiosco o parecido en la arena de la playa. No saben lo que se pierden, tanto a la hora de almorzar, como cuando cae la tarde (alguno que otro diría que cualquier hora es buena para un chiringuito: cuando cae la tarde, cuando cae la mañana, de madrugada, para desayunar...).
Me han metido prisa. No lo había olvidado, pero esperaba tener un hueco para poder “rebuscar” dentro de mi y encontrar algunas cosas entretenidas que incluir en mi lista de “25 cosas”. Como no ha sido así, entre otros motivos porque últimamente lo que menos tengo es tiempo para mi, voy a terminar con el encargo, espero que de la mejor manera posible.
9. No me gustan los sobresaltos en mi vida diaria. Necesito tener las cosas controladas, ser yo quien maneja el barco, y no dejar muchos huecos a la sorpresa e improvisación. Por eso, cuando ocurren cosas que se me escapan de las manos, que yo no puedo controlar y que dan lugar a una situación inesperada, pierdo los referentes, me pongo nerviosa, y normalmente necesito hacer un par de llamadas y desahogarme un rato, antes de coger aire y enfrentar lo que toca. Y es curioso porque esta necesidad va en aumento conforme cumplo años…
10. Suelo preocuparme demasiado por el futuro por venir. No solamente me preocupo de los problemas que tengo delante de mis narices, sino que me preocupo por los problemas que podrían aparecer si se dieran determinadas circunstancias en un futuro no muy lejano (complicadita que es la niña…). Y dejo claro que no es porque estoy aburrida…
11. Me encanta el fútbol. Y soy del Madrid. Y no admito ni comentarios, ni opiniones al respecto, ok? :)
12. Una de mis mayores ilusiones actualmente es tener mi propia casa cuando vuelva a España. Cerca de la playa. Pasar los inviernos cerca del mar…
13. Es mi número preferido. El 13. Nací en martes y trece y durante años en el colegio y en el instituto fui la número 13 de la lista. Ese y el 1 son mis números favoritos.
14. Una de las cosas que aparecen en mi lista de “pendientes” es aprender alemán. Siempre he querido estudiar otro idioma además del inglés. En el instituto dí algunas clases de francés, pero no recuerdo absolutamente nada, y por lo poco que estudié, no es un idioma que me atraiga. Aprovechando que tenemos en el laboratorio dos alemanes, que hablan entre ellos alemán (y de lo único que me entero es de los anglicismos que meten por medio de la conversación), voy a subir esta tarea a una de las primeras de mi lista de cosas por hacer. De hecho, Internet “me ha regalado” un curso completo de audio y texto que parece ser bastante completo (al que me pinche en los anuncios se lo paso :p) y que pienso empezar a utilizar en breve.
15. Mañana vuelvo a New Haven a firmar el contrato de mi piso. Resulta que el casero (al que había visto 10 escasos minutos) me llamó por teléfono para terminar de concretar el alquiler y me dijo que le enviara un cheque por valor del depósito de la casa y que él me enviaría por fax el contrato para que lo firmara. Igual yo soy más desconfiada que nadie, pero no envío un cheque a una persona que no conozco de nada y que para colmo me da como dirección de envío un apartado de correos. No. Así que mañana me voy en tren tempranito, vuelvo a visitar el piso y compruebo que no tiene desperfectos, mido las dimensiones para ver qué muebles me llevo y cuáles vendo, y firmo el contrato de alquiler. Entonces le daré el cheque del depósito. Cero ganas de volver, pero no hay más remedio.
16. Esto está empezando a aburrirme..
17-24. Resumo en una frase los pensamientos 17 a 24: quiero VACACIONES YA.
25. Y para la última, dejo la frase que siempre intento repetirme cada vez que algo va mal, cada vez que las cosas no salen como quisiera:
Al final, al final de todo, siempre ganan los buenos.
Sábado 22 de mayo. 5 de la madrugada. Suena el despertador de mi móvil y me falta un suspiro para cogerlo y tirarlo por la ventana. Entre sueños recuerdo que hoy tengo un día muuuuy largo por delante. Me visto con la ropa que la noche antes había dejado perfectamente colocada en una silla del salón (para no perder minutos de sueño decidiendo qué me pongo), me lavo la cara y los dientes y cojo el bolso que también había dejado listo el día de antes. En el ipod touch un mapa de New Haven, y en el netbook otro, por si las moscas. Cojo el metro, llego a la South Station y me compro un zumo de naranja mientras espero a las 6:40, hora de salida de mi tren a New Haven. El viaje se me hace muy corto, mitad dormida, mitad escuchando música. A las 9:20 de la mañana he llegado a mi destino, salgo de la estación y me dirijo andando (craso error) hasta mi primera cita del día para ver pisos. Había concertado varias visitas con diferentes personas, casi todas en East Rock, la zona más segura de New Haven y donde viven la mayoría de postdocs de Yale. Después de 40 minutos andando me doy cuenta de que aún me queda bastante para llegar al punto de encuentro con la señora de la agencia inmobiliaria. Me llama cuando es la hora acordada, le digo que voy en camino y no me pone pegas. Bueno, después de todo no ha empezado tan mal la mañana.
Cuando llego al edificio donde habíamos quedado, me encuentro con una señora de 83 años (yo a primera vista pensé que era mayor, pero ella misma me confirmó su edad…). Se me presenta como la agente con la que había hablado (yo con la boca abierta… “esta señora no se piensa jubilar????? Es legal que esta señora siga trabajando????”). Mientras pienso todo esto entramos en el edificio, un bloque de pisos con zonas comunes bastante regulares en cuanto a limpieza y cuidados. Tengo que ayudar a la señora a subir los escalones porque le cuesta. Llegamos al piso en cuestión, un primero. La descripción del anuncio (traducido literalmente: “Maravilloso apartamento de una habitación en edificio vigilado en East Rock. 975 dolares al mes con calefaccion y agua caliente incluidas. Apartamento amplio y bien iluminado, de suelos de parqué”) no hablaba de las zonas comunes, y en el preciso momento en que entro por la puerta del edificio entiendo por qué. Me dice la señora que en el apartamento vive una señora china con su hija y su nieta, que se van en julio y que no me fije en la disposición en la que tienen los muebles, sino que me limite a ver el espacio de la casa, porque la casa se alquila sin muebles. Llamamos a la puerta y nos abre una señora. Entramos en la casa. NO ME LO PUEDO CREER. 3 camas de matrimonio en el salón de la casa (que además tiene cocina americana), con una de ellas pegada a los fogones (que tenían una costra de suciedad de dos centímetros por lo menos), cristales de las ventanas rotos, láminas de parqué levantadas, y un olor a comida podrida casi insoportable. De momento aparecen 7 personas asiáticas (3 hombres, una chica de unos 30 años, dos niños pequeños y la señora que nos abrió), y en ese preciso momento le digo a la señora que me quiero ir de allí, que ya he visto el piso. La señora me dice que si no me gusta (¡¡¡¿¿??!!!!). Las siguientes frases no las oigo porque ya estoy en la puerta de salida de la casa.
La señora me pregunta que qué es lo que no me ha gustado del piso (“Señora, se lo tengo que explicar??????”). Le digo que no me ha gustado nada. Me dice que llamará al dueño del piso para denunciar que haya tanta gente en el apartamento porque no es legal. Me dice que tiene otros apartamentos muy buenos en otra calle cercada. Nos montamos en su coche (sí, la señora conduce…) y nos dirigimos a otra calle a ritmo de tortuga. En cierto momento llaman al movil de la señora, que como no ve muy bien se centra en mirar la pantalla del teléfono sin darse cuenta de que el coche se le va hacia la izquierda y viene un coche en sentido contrario (“Esto no me puede estar ocurriendo a mi….”). Le digo a la señora que viene un coche, el conductor nos pita, la señora se pone nerviosa y se le cae el móvil al suelo que sigue sonando y yo tengo que dar un volantazo para no comernos al 4x4… (“Definitivamente, estoy soñando”).
Paramos 5 minutos mas tarde delante de una casa victoriana muy grande. Nos bajamos del coche y la señora saca un montón de llaves de la guantera del coche. Entramos. (“Misma pinta de las zonas comunes, seguro que la casa es igual o peor”). Abrimos la puerta principal y veo que la casa está dividida en múltiples miniapartamentos. Llamamos a la puerta de uno del primer piso y nos abre una chica joven, de unos 25 años. La puerta de entrada de la casa está en el dormitorio, y la cocina y el cuarto de baño un poco más adelante. No tiene salón. La casa es bastante vieja, a pesar de que la señora la había descrito en el anuncio de forma muy diferente. Nos volvemos a ir de allí. Me dice que tiene 5 casas más de ese estilo en la misma calle. Veo con ella dos más y le digo que tengo que irme, que tengo otra cita (“Tengo que huir de esta señora como sea”). Me dice que me lleva en coche hasta su oficina, donde yo había quedado con otra agente de su misma inmobiliaria (tienen pisos diferentes) para enseñarme los apartamentos que ella tenía disponibles de las características que yo previamente le había dicho (lo mismo que había hecho con esta señora, pero parece que no me entendió bien). Me lleva a la oficina y la agente siguiente me lleva en coche a la misma zona (“Oooootra vez para aquí”). Me enseña un par de casas que no me gustan, pero habitables. Las guardo en mi mente por si es lo mejor que veo durante el día. Al volver a la oficina aún está la señora mayor allí, que se ofrece a llevarme en el coche donde había quedado con otro propietario (“Señora, déjeme tranquila!!!!!!”). Insiste tanto que tengo que meterme en el coche con ella (“Esto es una pesadilla… Quiero despertarme, quiero despertarme”). Por el camino me dice que me va a enseñar otro piso estupendo que tiene. Le imploro que no, que no llego a tiempo a mi otro compromiso. Finalmente me deja ir, no sin antes repetirme unas 10 veces que la llame la semana siguiente si no he encontrado nada para alquilar que me guste, que ella tiene las mejores casas en East Rock de todas las inmobiliarias…
Las demás visitas, todas a casas de particulares, no van del todo mal. Las casas me gustan más o menos, pero están limpias y cuidadas. Después de visitar varias, me quedo encantada con la penúltima que veo. Definitivamente me gusta el sitio, me gusta la disposición, me gusta el precio. Hablo con el dueño y parece que estamos en camino de llegar a un acuerdo.
Vuelvo a la estación de tren dando un paseo. Craso error again… una hora andando por calles solitarias (“Hombre, mira por dónde… justamente lo que me dijeron que no hiciera en este pueblo…”). Llego a la estación, consigo cambiar mi billete para volver antes a Boston y me monto en el tren. Respiro tranquila. Creo que he sobrevivido a la búsqueda de piso.
Llego a casa, suelto el ordenador y me voy a cenar con una amiga. Parece que he vuelto a la vida real. Mañana será otro día.
He estado postergando este momento desde hace meses por varios motivos. El primero y fundamental es porque odio buscar piso. No es la primera vez que paso por esto y realmente “it´s a pain”, sobre todo cuando la mayoria de las veces me toca llamar por teléfono y explicar que “soy fulanita de tal, que me mudo de x a y a primeros de julio, que necesito un apartamento con las siguientes características….”. La segunda razón es esta especie de urticaria que aflora cada vez que alguien pronuncia el nombre del bendito pueblo en cuestión… Cualquier movimiento que significara la aceptación de que me mudo ha sido (consciente o inconscientemente) aniquilado por mi misma… Así han ido pasando los meses y ahora me veo casi al límite: o encuentro piso ya, o encuentro piso ya. Aprovechando esta agradable oportunidad que me brinda mi desidia (o huida de la realidad, según se mire), me gustaría comentar algunas cosas importantes y curiosas a la hora de buscar piso en Estados Unidos (o por lo menos en la costa noreste). Como nunca en España he buscado apartamento para alquilar, ni siquiera sé si esto es así allí también, así que, aun a riesgo de estar escribiendo tonterias conocidas por todos, allá voy.
COMPRENSIÓN. Cuando miramos un anuncio de alquiler de un apartamento, lo primero que nos encontramos son una lista de siglas que he de reconocer me tuvieron totalmente descolocada la primera vez que comencé a buscar piso aquí: H+HW (heat and hot water), BD (bedroom), BA (bathroom), FL (floor) HW floor (hardwood floor, o sea, parquet). Para esto los americanos son estupendos: te describen las características del apartmento en menos de una línea (“1BD/1BA apt, H+HW incl, 1st FL, 1050/month”).
PRECIO. Es bastante importante tener en cuenta que alquilar un apartamento en según qué ciudades norteamericanas es bastante caro. Por poner un ejemplo, un apartamento de unos 40 metros cuadrados a media hora andando del centro de Boston puede costar unos 1300 dólares al mes. Por eso hay que fijarse en los anuncios si el agua caliente y la calefacción están incluidas en el precio mensual. Si no lo está, es conveniente saber que en Boston en invierno hace muuuuuuuucho frio, y se usa muuuuuucho la calefacción (desde finales de octubre hasta casi finales de abril).
Y hablando de precio... en algunas ocasiones (ahora lo he visto en muchos de los anuncios que he leido en mi búsqueda de apartamento) te exigen una buena "credit history" (historia de crédito)... Esto significa que debes tener la opción de tener crédito en tu banco (cosa que si eres extranjero no te dan hasta pasado mínimo un año de estancia en este país) y haber sido puntual en tus pagos, y haber mantenido el balance de tu cuenta siempre en positivo (porque sí, las inmobiliarias pueden hacerte un chequeo del credit history en tu banco para decidir si te alquilan o no el piso).
Quién oferta el piso. El alquiler de un piso gestionado por una agencia inmobiliaria cuesta una mensualidad extra en concepto de pago al agente inmobiliario. A veces podemos encontrar que el casero se hace cargo de ese pago (suelen ponerlo en los anuncios). Sea como fuere, si nos ponemos en el peor de los casos tendremos que pagar al comienzo del contrato de alquiler el primer mes, el último mes, un mes de fianza y si corresponde, el mes de pago a la inmobiliaria.
Principalmente tenemos dos tipos de suelos para las casas en esta zona del país: parquet o alfombra que cubre todo el suelo del salón, habitaciones, y en ocasiones incluso el del cuarto de baño (muy calentito en inviernos insoportable en verano, y sobre todo higiénico…). Yo por definición me niego a vivir en una casa con el suelo tapizado (quién y cómo se limpia eso, y quién habrá estado antes pisando ahí, comiendo ahí, y haciendo cualquier cosa ahí…).
La mayoría de los apartamentos no tienen lavadora en casa, suelen tenerla en el sótano del edificio y es común para todos inquilinos. Puede ser gratis u operativa con monedas de 25 centavos (quarters). Esto en el mejor de los casos. A veces el edificio no tiene cuarto de lavadoras, y entonces tienes que resignarte a ir cada x tiempo cargado con bolsas llenas de ropa sucia por la calle a encontrar una lavanderia pública (que con suerte no te pilla muy lejos de casa…) donde lavar tu propia ropa (o dejarla para que te la laven, planchen y doblen).
Creo que podemos incluir “odio buscar piso” como una de mis "25 cosas".
Espero que estéis de acuerdo conmigo en que el lunes es el último día del fin de semana....
Bueno, a lo que iba. Mis 25 cosas se dividirán en varios capítulos (por lo menos dos o tres) para no aburrir. El orden en el cual las enumero es totalmente al azar y básicamente se corresponde con el orden en el que aparecen en mi mente.
1. Me cuesta mucho despertarme por las mañanas, como supongo que a una gran mayoría de personas. Conforme voy haciendome mayor lo cierto es que lo llevo mejor, pero ha habido momentos pasados en los que no había día en el que no me despertara de mal humor. Cuando estudiaba en Granada, recuerdo que el día antes dejaba la ropa preparada en una silla y me despertaba 15 minutos antes de que empezaran las clases (8 de la mañana). Me vestía, llegaba a clase y cogía apuntes como un zombi hasta aproximadamente las 10, hora en la que empezaba a ser persona. Luego haciendo la tesis, mi madre me despertaba por las mañanas y bajaba sin decir palabra, y casi me iba sin decir palabra. Ni por mala educación ni por cabreo, simplemente es que acabada de despertar me cuesta mucho hablar! Recuerdo que a veces dejaba a mi padre en su trabajo antes de yo seguir para el mio, y el pobre (que llevaba despierto aproximadamente hora y media mas que yo), me daba conversación y me hablaba como si fueran las 5 de la tarde... Y yo contestaba con monosílabos o simplemente con un "mmmmm"...
2. Nunca pensé que el choque cultural Estados Unidos-Europa (concretamente España) sería tan grande... Es curioso que hasta me siento mas identificada hablando con compañeros de la India que con americanos!!! Empezando por los horarios de las comidas y por el significado que tiene para ellos (básicamente alimentarse y poco más), por la forma de vestir (algun día dedicaré una entrada a los conjuntos de ropa-zapatos que se ven por aqui...), por la manera de guardar las formas de cara al público, por la falta de naturalidad, por lo independientes que son, por lo complicado que es hacer amigos americanos... (y podría seguir).
3. Cada vez le tengo más respeto a volar (lo cual me viene genial para la situación actual en la que me encuentro...). Cuantas mas veces me monto en un avión, mayor se hace la sensación de que "estoy tentando mucho la suerte". No llega a ser miedo, pero sí es cierto que estoy bastante pendiente de los movimientos del avión, de los mensajes del piloto, etc... Habrá quien diga que esto es porque me estoy haciendo vieja.
4. Si algún día tengo la oportunidad, pondré una tienda. Una tienda de en la que se vendan materiales para costura, punto, ganchillo, bolillos... Con una zona con mesas, estilo cafeteria, donde se puedan dar clases, y las personas interesadas puedan venir a aprender técnicas de bordado. Y conozco a varias personas que estarian encantadas o hubieran estado encantadas de haber podido participar en este proyecto.
5. Tengo una cicatriz de varios puntos en el antebrazo derecho. Me la hice cuando tenía cinco o seis años. Estaba dibujando en una mesa de cristal que habia en mi salón, me levanté del suelo para sentarme en el sofá a ver la tele, me resbalé con alguna bebida que había derramado y fui a poner el codo en la mesa, que automáticamente se rompió y me hice un corte bastante considerable. Muchas veces mi padre me ha contado (tremendamente orgulloso de su niña, jejejej), que cuando entré en urgencias y me fueron a coger los puntos, empecé a llorar porque me empezaron a coser sin anestesia (yo no lo recuerdo, eso me cuenta mi padre), y él me dijo: Marga, las niñas grandes no lloran, eh? Qué va a pensar el médico si te ve llorar... (o algo así). Y Marga cerró la boca, y no lloró más. Diez puntos me cogieron y después de muchos años aún tengo la zona totalmente insensible (aparte de una horrible cicatriz).
6. De todos los sitios que he visitado, sin duda ninguna del que mejor recuerdo guardo es Estocolmo. Estuve viviendo allí durante dos periodos cortos hace unos años. Una experiencia inolvidable, tanto por la ciudad (me pareció una maravilla), como por las personas que conocí. Compañeros de trabajo de toda Europa, con los que conecté desde primer momento y que me hicieron pasar unos meses inolvidables. Hoy mismo pensaba que me gustaría en algún momento volver a la ciudad, para terminar de conocer las partes que me quedaron y para reencontrarme con viejos amigos...
7. Mi hermano y yo tenemos gustos relativamente diferentes en lo que a música se refiere. Digamos que mi hermano tiene gustos musicales "bastante más amplios que yo". Investiga, busca, oye grupos nuevos (o por lo menos nuevos para mi...). Y conoce muy bien mis gustos musicales. Con él me suele pasar una cosa muy curiosa: muchísimas veces me pide que escuche una canción diciéndome que seguro que me gusta. Normalmente tardo bastantes días en escucharla, y cuando por fin lo hago, me doy cuenta de que no me gusta nada en absoluto. Como se ha quedado en mi ordenador, cuando sincronizo el ipod automáticamente se mete en mi aparato y pasa a formar parte de mi vida cotidiana en el trabajo. Pasa el tiempo, y sin saber por qué ni cuando, un día oigo esa canción por enésima vez y me doy cuenta de que me gusta mucho!!! Cuando se lo digo a mi hermano, obviamente él hace semanas que dejó de oirla porque se aburrió de ella...
Seguiría escribiendo un par de cosas más que tengo en mente, pero mis células me llaman, y el deber es el deber. Mientras me voy a la campana, escucho en mi ipod una de esas canciones que aparecieron por casualidad en mi vida...
Por fin un huequito. Llevo un par de semanas que no paro. Después de seis días en Baltimore en un congreso, cuando llegué a principios de semana me encontré con miles de correos por contestar, un montón de experimentos por hacer, muchos megas de resultados por analizar y las prisas de enviar mi articulo cuanto antes. He estado llegando a casa tarde, cansada, y sin ganas de ponerme a escribir, a lo justo para darme una ducha y meterme en la cama. Si a todo esto le unimos que últimamente ando de un espesor mental considerable, el resultado es que llevo casi diez días sin escribir en mi blog. Hoy viernes, mientras caminaba de la parada del bus a casa, pensaba en el tema de mi entrada del blog de hoy. Y como no ha ocurrido nada extraordinario en mi vida en los ultimos diez días, voy a matar dos pájaros de un tiro y voy a utilizar mi blog para responder a un correo que recibí de una amiga hace ya un par de semanas. Era un mensaje masivo en el que me pedía (a mi y a cientos mas), que escribiéramos las 25 cosas sobre nosotros que primero se nos pasaran por la cabeza. Podían ser gustos, aficiones, virtudes, defectos, hechos vividos, etc., y tenía que reenviárselo a ella y a todas las personas que quisiera que me contestaran de la misma forma, hablando sobre ellas mismas. Y ahora que ya lo he contado, creo que lo dejo para otro momento en el que me encuentre mas inspirada. Prometo volver durante el fin de semana.
Una de las cosas buenas que tiene vivir fuera de mi entorno habitual durante un tiempo es la necesidad de crearme otro "entorno habitual transitorio". Sitios nuevos que frecuentar, aficiones nuevas o pasadas con compañeros diferentes, y sobre todo, personas nuevas en tu vida.
Coincidimos por casualidad poco tiempo después de yo llegar a Boston, en una fiesta que se celebraba en mi casa. Desde el primer momento me dio la sensación de conocerlo de toda la vida. Tras una conversación más o menos superflua me dí cuenta de que tenía muchas cosas en común con él. De este encuentro hace más de un año, y en este tiempo hemos podido conocernos mejor y disfrutar de muchos momentos juntos, tanto buenos como malos. A día de hoy puedo decir que creo que es mi amigo. No un compañero de trabajo (compartimos la profesión, pero no el grupo de trabajo), no un compañero de salidas y diversión (aunque también...). Creo que en este año donde hemos compartido la dura tarea de aguantarnos el día a día de cada uno, he conseguido apreciarlo como un amigo de verdad. Hoy mi amigo termina su "kit kat" particular, y posiblemente en este momento ya se encuentre en el aeropuerto camino de casa, de su vida, de su entorno habitual. Me siento feliz de haber sido parte de su vida aqui en Boston, y espero y deseo que aunque no podamos mantener el mismo contacto que hasta ahora, por lo menos sepa de el de vez en cuando, y nos contemos lo bueno y lo malo que nos sucede, y que solemos contar a los amigos.
Mi amigo se acaba de ir, y en mi interior tengo una mezcla de sentimientos. Estoy
feliz por él, porque después de dos años en el exilio vuelve a lo que quiere y con quienes quiere. Pero por momentos, cuando pienso egoístamente, lo cierto es que me pongo triste. Triste porque se va uno de mis dos apoyos fundamentales en este país (cuántas veces me has aguantado mis cabreos, mis problemas, mis preocupaciones...) y uno de mis inseparables a la hora de hacer casi cualquier cosa (comidas, compras, viajes, paseos, conversaciones...) Ahora que mi amigo no está aqui, me asalta la duda que siempre me surge cuando cambio de etapa en la vida: cuánto de ésto perdurará en el tiempo? cuánto tiempo podremos mantener el contacto, la confianza, la amistad? Cuando vuelva a verte, será como ahora?
Querido amigo, no voy a ponerme sentimental (que bastante llevo desde hace unos días...), y menos en público (no va conmigo el montar numeritos, ya lo sabes...): solo quiero decirte un par de frases que no he sido capaz de pronunciar cuando nos hemos despedido (ya sabes por qué): quiero desearte lo mejor para tu nueva andadura, y decirte que te voy a echar mucho de menos (quién me va a acompañar en los futuros terceros grados de la gente que se nos una?). Espero y deseo que guardes de mi el mismo buen recuerdo que yo guardaré de tí. Y no olvides una cosa:
Ayer tuve la oportunidad de asistir a la opera por primera vez en mi vida. Mi amigo tenía pase de temporada y me invitó a ir con él a ver la obra Idomeneo, rey de Creta, de Mozart. Una nueva experiencia para mi (puedo decir que la primera vez que fui a la ópera fue contigo...:) ). Me encantó la historia (Idomeneo el rey de Creta, promete a Neptuno que si lo salva de naufragar le ofrecerá en sacrificio la primera persona que vea al llegar a tierra, es salvado y al primero que ve es a su hijo Idamante...), la música y en general el ambiente. Aunque no tengo quejas de la obra, sí que he pensado que estaría bien volverla a ver en algún teatro europeo... quizás eché en falta todo el "glamour" asociado a un evento de este tipo cuando se celebra al otro lado del Atlántico...
Luego fuimos a cenar a un restaurante cercano, y debo reconocer que lo pasé muy muy bien. Dos horas cenando en plan tranquilo, y muy a gusto. Fue mi despedida particular de mi amigo. Se marcha en pocos días, y curiosamente, a pesar de que hace tiempo que lo conozco ya, creo que era la primera vez que salíamos los dos solos... No quiero extenderme mucho hablando de las despedidas (le dedicaré la próxima entrada), solo decir que las odio, las llevo fatal, y aunque obviamente no todas me afectan igual, esta es una de las que calan hondo.
Hoy, después de volver de la cena de despedida, me tumbo en la cama y decido que no voy a pensar más en ello esta noche (por lo menos lo voy a intentar).
La Real Academia Española de la Lengua define “Justicia” como 1. f. Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece. 2 Derecho, razón, equidad.3. f. Conjunto de todas las virtudes, por el que es bueno quien las tiene.4. f. Aquello que debe hacerse según derecho o razón.
(Dar lo que le corresponde, razón, equidad, es bueno quien las tiene, deber hacerse… ¿Es una virtud objetiva, o subjetiva? Lo que yo creo que es justo, lo es realmente? O lo es para mí?)
Dicen que todo es bueno con moderación, y en general estoy bastante de acuerdo con esta afirmación. Y por ello, creo que uno de mis principales defectos y el que posiblemente me trae más quebraderos de cabeza es mi sentido de la justicia, aquello que creo que debe hacerse según derecho o razón, y esa virtud cardinal que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece (bajo mi punto de vista). Desde que tengo uso de razón siempre he intentado crearme una opinión de todos aquellos sucesos que ocurren a mi alrededor. Mirando las cosas desde este ángulo, podríamos interpretar este aspecto de mi carácter como una virtud. Bajo mi punto de vista es positivo que las cosas que están pasando a nuestro alrededor (definiendo “alrededor” como el planeta Tierra) nos hagan pensar, informarnos y crearnos una opinión acerca de ellas. En la mayoría de las ocasiones, el que algo nos parezca justo o injusto no llega a ser más que una opinión vertida en una conversación entre amigos, con compañeros, o en una reunión de trabajo. Una opinión sobre un tema que, dependiendo de la cercanía del mismo, en cuanto desaparece el escenario donde se ha vertido tiende a esconderse o diluirse entre otros muchos pensamientos que nos ocupan lo largo del día. El problema viene cuando tu sentido de la justicia va más allá. Cuando el considerar algo no justo hace que la idea te ronde la cabeza las 24 horas del día. Cuando en cualquier momento, normalmente inesperado, en algún sitio o conversación que no guarda mucha relación con el motivo de la preocupación, un flash pasa por tu cabeza y te recuerda que hay algo a tu alrededor que en tu opinión no está siendo justo. Cuando esto me ocurre, a veces le doy tantas vueltas que pierdo la imagen global del problema y la solución tomada (que puede o no puede ser adecuada visto de forma objetiva), y me centro en la opinión que tengo del hecho en sí, en si es justo para todos los miembros implicados o no. Y realmente es un problema, sobre todo cuando una de las protagonistas es una misma.
Después de unos días un poco convulsos, he decidido que teniendo claro lo que es justo o no, como no puedo hacer nada más por cambiar la solución, desisto de seguir pensando en ello y “espero instrucciones”.
Una de las cosas que he hecho en los últimos meses ha sido ir a un avistamiento de ballenas. No tenía ni idea, pero una amiga me comentó que en el puerto de Boston se organizaban excursiones de un día mar adentro a ver el paso de las ballenas. La idea he de reconocer que no me hizo especial ilusión, pero me pareció una forma diferente de pasar un sábado. Teniendo en cuenta mis problemas con los barcos y las olas (me mareo en todas las circunstancias y en todo tipo de medios de transporte marítimos), tuve que atiborrarme de biodraminas en su versión americana antes de montarme en el barco.
Nos alejamos de la costa una hora más o menos. Ni idea de la velocidad a la que íbamos, así que ni idea de cómo de lejos estábamos del puerto; lo que sí puedo asegurar es que no se veía tierra por ningún lado. El barco tenía una especie de sala interior con bancos y mesitas para sentarse, aunque la mayoría de personas se colocaron desde un primer momento en la zona exterior. Yo, que tenía que habituarme al movimiento de olas, preferí quedarme sentadita dentro. Nunca antes (que yo recuerde) había tomado biodramina, y nunca antes (con total seguridad) para montarme en un barco. Es curioso como notaba los movimientos ascendentes y descendentes del barco surcando las olas y en mi interior sabía que esos movimientos eran los causantes de mis mareos… pero la sensación de mareo no aparecía. Normal, la biodramina hace su efecto, pero la sensación de no tener sensación era bastante rara (alguien me sigue…?)
Bueno, pues cuando llegamos a “alta mar”, el capitán paró el motor del barco, salimos los pocos que estábamos dentro, y una chica que hacía de guía y que estaba colocada en la parte alta del barco a modo de vigía nos iba gritando: Look at three o´clock! There´s a couple of them at five o´clock! En un principio no tenía ni idea de qué estaba hablando esta chica… mirando a la gente veía que todos dirigían la mirada hacia un sitio y… voila! Allí estaban las ballenas. Luego nos dimos cuenta de que teníamos que imaginarnos las manillas de un reloj y colocar la mirada hacia donde se situarían teóricamente la manilla que marca la hora según la que la chica dijera, tomando la posición de la proa del barco como las doce (vaya complicación para ser sábado por la mañana…). El caso es que pudimos ver decenas de ballenas durante aproximadamente las dos horas que estuvimos allí parados.
Hubo un momento durante el avistamiento en que las ballenas estaban tan cerca de nosotros que me sentí un poco insegura… Me pregunto si los tripulantes del barquito estaban tranquilos rodeados de animales que eran como cinco veces más grandes que el barco…
Al volver al puerto, mi amigo hizo esta foto de Boston desde el mar.